Mentes brillantes: César Peña Vigas y Guillermo Dávila
Muchas veces, cuando me pongo a escribir, me entran dudas sobre la temática a tratar.
La lógica me decía que este artículo debía dedicarlo a César Peña Vigas, mi querido rector de la UNITEC, una de las personas que más he admirado en mi vida y así lo hice.
Hace muchos años, cuando terminé mis estudios en la Universidad de Carabobo, de donde egresaría como licenciada en Educación, mención Matemática, no sé por qué teníamos que esperar cerca de un año para el acto de graduación.
Mi papá me sugirió visitar a un amigo suyo, el Ing.
César Peña Vigas, que era rector de una nueva universidad: la Universidad Tecnológica del Centro, UNITEC, en Guacara.
Nos fuimos para allá.
Llevé mi currículo y mi carta de culminación, y César, muy amable, con esa voz que solo se escucha en los medios de comunicación por su belleza y su dicción perfecta, me dijo que no era posible: mi carta de culminación no era suficiente para que me contratara como profesora.
Pero, al ver mi currículo, notó que era egresada de la Universidad Complutense en Grafopsicología y, luego, encontró que había hecho un curso de Biblioteconomía, y me dijo: “Quiero abrir un Centro de Información y Documentación. ¿Quieres ser la directora?”.
Por supuesto que acepté.
De inmediato me dijo: “Ahora, siendo empleada de UNITEC, sí puedes dar clases”.
Y desde ese momento, enero de 1983, fui la directora del CID de la Universidad Tecnológica del Centro, ganando ochocientos bolívares mensuales, sueldo que fue creciendo a medida que aumentaba mi trabajo con horas docentes.
El sistema me impresionó sobremanera.
Ofrecían dos carreras: Ingeniería en Información y Ciencias Gerenciales.
Pero en ambas la computadora era un requisito obligatorio.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.el-carabobeno.com — el contenido pertenece a El Carabobeño.