Emprender, una vía para superar la tragedia de los terremotos en Venezuela
Fotografía del 17 de agosto del 2026 que muestra aEdward Carpio en una carpa refugio vendiendo frutas y verduras en Catia La Mar (Venezuela).
EFE/ Miguel Gutiérrez Dos meses después de los terremotos del 24 de junio, que dejan 6.500 muertos y a más de 17.900 personas sin vivienda en Venezuela, algunos sobrevivientes buscan recuperar parte de la normalidad con pequeños negocios instalados en refugios o entre los vestigios de sus casas afectadas.
En La Guaira, el estado más golpeado por los sismos y donde más de un centenar de edificaciones se derrumbaron o han sido demolidas, el sector productivo reporta una caída de sus ingresos del 80 % después de la tragedia, según un informe elaborado por la Cámara de Comercio local a partir de encuestas y compartido con EFE.
El turismo, la principal fuente de ingresos para sus habitantes, se mantiene casi paralizado en medio de la remoción de escombros y la escasa llegada de visitantes a las playas, aunque la pesca y otras actividades menores empiezan a renacer.
Fotografía del 17 de agosto del 2026 que muestra a Jefferson Zavala en su barbería en Catia La Mar (Venezuela).
EFE/ Miguel Gutiérrez Barbero en casa Jefferson Zavala, un joven de 27 años que dejó su empleo en una barbería después de los sismos, decidió reinventarse en casa con algunas máquinas de afeitar, tijeras, cepillos, una mesita y un espejo.
Su negocio funciona justo en la entrada de su vivienda que fue marcada con una etiqueta amarilla tras la inspección de las autoridades, lo que advierte de grietas y afectaciones en la construcción, aunque sin riesgo de colapso.
“Yo trabajaba en Maiquetía.
Por todo esto que pasó tuve que retirarme, se me hacía incómodo ir al trabajo y empecé en mi casa, nuevamente, de cero, poco a poco”, cuenta a EFE Zavala, quien reside en Mare Abajo, una comunidad rodeada de decenas de tiendas de campaña con damnificados.
Fotografía del 17 de agosto del 2026 que muestra a Jefferson Zavala (d) frente a una carpa refugio donde funciona su barbería en Catia La Mar (Venezuela).
EFE/ Miguel Gutiérrez A diario recibe entre uno y tres clientes a quienes cobra 5 dólares y no los 10 de costumbre o, incluso, “lo que tenga la gente”.
“Todavía no asimilo todo esto.
Siento que hay varias etapas, que aquí es una etapa, aquí es un mundo y afuera es otro mundo”, confesó este joven, quien considera que la mayoría de los sobrevivientes aún están afectados.
De esta experiencia rescata que el trabajar en casa le ha permitido pasar más tiempo con su familia.
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