Crisis humanitaria agravada amenaza Chocó
El departamento del Chocó atraviesa una compleja crisis humanitaria provocada por la convergencia de la violencia armada, desplazamientos forzados, confinamientos, daños ambientales y los estragos del sismo de magnitud 7.4 ocurrido el pasado 10 de agosto.
Así lo advirtió la Defensoría del Pueblo mediante un comunicado público, instando a las autoridades nacionales y locales a activar de manera inmediata las rutas de atención de emergencia, reeñó Telesur. La entidad alertó que las emergencias impactan de manera diferencial y severa a los pueblos étnicos (afrodescendientes e indígenas) y a las comunidades rurales de la región. Según el organismo de control, desde la ocurrencia del terremoto con epicentro en San José del Palmar, se ha registrado un progresivo deterioro de la seguridad, especialmente en la subregión del San Juan.
La entidad documentó la presencia e incursión prolongada de integrantes del Clan del Golfo en comunidades como San Agustín (Sipí), donde impidieron las actividades tradicionales de producción, así como su avance hacia Puerto Murillo, en Medio San Juan. A la par, se han verificado encarnizados enfrentamientos entre el Clan del Golfo y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en territorios del Consejo Comunitario General del San Juan (Acadesan) y en zonas rurales de Nóvita y Sipí.
“El pasado 23 de agosto, los enfrentamientos y ataques con drones registrados en Charco Hondo, Sipí, dejaron tres civiles heridos y provocaron el desplazamiento forzado de 65 familias hacia Barrancón.
De manera preliminar, 652 familias (aproximadamente 3.000 personas) permanecen confinadas”, detalló el informe oficial.
Durante una misión humanitaria realizada el 25 de agosto en el corredor Nóvita–Sipí, la Defensoría constató graves daños en viviendas y bienes colectivos provocados por ráfagas de fuego y material explosivo, además de severas afectaciones psicológicas en la población.
El organismo acompañó la evacuación de 40 personas desplazadas hacia Nóvita e Istmina, y constató los daños causados por el sismo en el albergue étnico de Acadesan. Zozobra en las cuencas y confinamientos activos La crisis de movilidad se extiende a otros puntos de la geografía chocoana.
En la vía Quibdó–Medellín, comunidades indígenas se han visto obligadas a desplazarse ante el incremento de actividades armadas.
En la parte baja del río Tamaná, la presión del Clan del Golfo genera zozobra y restricciones a la movilidad que afectan directamente a 129 familias (301 personas) en localidades como Paimadó, San Gerónimo y El Tigre.
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