Un pasticho que ayuda a sanar: este es el caso de Johnny Javier Molina
El pasticho es uno de los platos que, en Venezuela, representa más el amor familiar. Es una bandeja llena de sabor para compartir, que se hace con la receta de la mamá, la tía o la abuela, y cuyas capas se arman con cuidado. Tan es así que, junto con la parrilla, es el plato más preparado el Día de las Madres.
Los pastichos también ayudan a sanar. Este es el caso de Johnny Javier Molina Mora , paciente oncológico, cuya hija Heisel está vendiendo pastichos caseros, hechos con la receta familiar, para recaudar fondos para su recuperación, tras sufrir complicaciones gastrointestinales (y que detallamos más abajo).
Heisel es cocinera profesional y hace los pastichos desde cero , incluyendo las láminas de pasta. La carne molida la cuece lentamente, la bechamel también es casera y asegura que usa quesos de «alta calidad».
Heisel prepara sus pastichos en Mérida , que es donde viven ella, sus hermana, su mamá y su papá, y los vende en $8,5 la ración de aproximadamente 400 gramos (que puede rendir hasta para 2 personas) e incluye una bebida .
Con la misma receta y dedicación, estos pastichos comenzarán a prepararse y venderse también en Guatire y Caracas , elaborados por Vicky Liotte Mora , hermana de Johnny Javier y tía de Heisel, que los ayuda enviando cada semana los costosos medicamentos que requiere.
Johnny Javier es un abogado y locutor de 53 años que hace 10 superó un cáncer. A finales de 2024 comenzó con molestias estomacales y a principios de 2025 le diagnosticaron un tumor en el colon. Hizo 24 quimioterapias antes de la cirugía. Al extirparlo, a Johnny Javier le encontraron adherencias y fístulas en todo el sistema digestivo por lo que lo operaron tres veces más.
«Sin embargo, mi hermano se recuperó rápidamente y volvió a su rutina en menos de un mes, en cada ocasión», cuenta Vicky. quien es chef y maestra gelatera y tiene una heladería en Guatire. Todos los gastos los asumieron Johnny y su familia.
En junio, a principios del terremoto, volvieron los problemas gastrointestinales y el médico le recomendó extirparse la vesícula. Se trataba de una operación menor por laparoscopia, que no preocupaba a nadie y en una clínica de Mérida se la programaron para el 25 de junio . Llegó el doble terremoto y, como en Mérida no hubo desastres, solo la postergaron un par de días.
La sorpresa aparece cuando empiezan a operar. La cámara de laparoscopia no logra pasar. Lo abren y encuentran «una telaraña» (según describió el médico), es decir adherencias de las distintas partes del sistema digestivo. Para corregirlo han debido operar tres veces y separarlas a mano. Esto complicó al paciente, y agotó los recursos de la familia, por lo que Johnny Javier debió ser trasladado a un hospital, donde ya tiene más de seis semanas.
«Aunque es un hospital público, nosotros debemos asumir todos los gastos de insumos, además de los medicamentos que son costosos y que solo se pueden comprar en Caracas.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elestimulo.com — el contenido pertenece a El Estímulo.