Venezuela avanza en su apertura petrolera con dos acuerdos en EE.UU., pero persisten dudas
Los dos nuevos acuerdos energéticos firmados por Venezuela con empresas estadounidenses dan continuidad a la apertura de su sector petrolero al capital privado, aunque analistas advierten de que el regreso de las compañías extranjeras será lento y que todavía persisten dudas sobre la seguridad de las inversiones.
La ministra venezolana de Hidrocarburos, Paula Henao, que visitó esta semana Houston, la capital petrolera de Estados Unidos, confirmó un contrato con la productora Hunt Oil para recuperar la producción de dos campos de petróleo y gas en el este del país y una alianza con SLB, la mayor compañía de servicios petroleros del mundo, para realizar un estudio integrado de yacimientos.
El convenio con Hunt adopta el modelo de contrato de participación productiva, un esquema que Venezuela comenzó a utilizar durante el Gobierno de Nicolás Maduro y que posteriormente fue modificado con la reforma de la legislación energética.
"No diría que esto representa una nueva apertura", explicó a EFE Bob Fryklund, estratega jefe de exploración y producción de S&P Global.
Sin embargo, Hunt es una de las primeras productoras independientes estadounidenses que firma uno de estos contratos, por lo que el acuerdo sí constituye "un nuevo paso" dentro de un proceso que ya estaba en marcha, agregó.
El contrato contempla la recuperación de la producción en Caro y Carisito, dos campos petroleros y gasíferos ya existentes en el este de Venezuela.
Fryklund destacó que el proyecto no supone, por ahora, la exploración de nuevas reservas.
Buena parte de las compañías que actualmente negocian con Venezuela buscan rehabilitar antiguos descubrimientos o desarrollar proyectos costa afuera.
"Desde el punto de vista de la exploración de petróleo y gas, estos son proyectos de rehabilitación", señaló el experto, quien subrayó que la exploración de nuevos campos permanece prácticamente paralizada.
La alianza con SLB podría acelerar ese proceso al aportar equipos, tecnología y conocimientos para reacondicionar pozos y modernizar una infraestructura deteriorada tras años de falta de inversión, añadió Fryklund.
La empresa, anteriormente conocida como Schlumberger, ya trabajó en Venezuela y es una de las líderes mundiales del sector.
Pese a estos avances, el país necesita inversiones de gran escala en instalaciones petroleras, oleoductos, sistemas de transporte y electricidad.
"El viaje está comenzando, pero no es un tren bala; es un tren local con muchas paradas", resumió Fryklund.
Con cautela S&P Global calcula que Venezuela podría tardar al menos hasta 2030 en superar de manera sostenida los 1,5 millones de barriles diarios, debido al deterioro de la infraestructura y al tiempo necesario para reactivar los campos.
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