¿Veneno o enfermedad? Una polémica envuelve la misteriosa muerte de 18 elefantes en Kenia
Lesidai Kipelian, guardabosques comunitario del rancho colectivo Olgulului-Ololarashi, fotografía los restos de Genghis Khan, un elefante macho de 11 años, en la reserva comunitaria Kitenden B, en las afueras del Parque Nacional de Amboseli este miércoles, en el condado de Kajiado (Kenia).
Genghis Khan fue uno de los al menos 20 elefantes que han muerto en el ecosistema de Amboseli desde junio tras presentar síntomas similares, entre ellos una parálisis parcial.
EFE/EPA/DANIEL IRUNGU/ ATENCIÓN EDITORES: CONTENIDO GRÁFICO EXPLÍCITO El misterio y la polémica envuelven la muerte de al menos 18 elefantes en el famoso ecosistema de Amboseli, en el sur de Kenia, en un caso que las autoridades atribuyen a un envenenamiento por cianuro, versión cuestionada por guardabosques y comunidades locales, que apuntan a una posible enfermedad aún desconocida y elevan la cifra de paquidermos muertos.
Un elefante mutilado yace en el suelo del santuario de Kimana después de que las autoridades le practicasen una autopsia tras una muerte que tardó días en llegar y estuvo acompañada de una parálisis parcial, destino que ya han sufrido una veintena de paquidermos de la zona desde el 24 de junio.
Mantos de nubes cubren el monte Kilimanjaro, al otro lado de la frontera con Tanzania, el más alto de África y perfectamente visible en un día despejado, como si el propio ecosistema estuviese de luto por una enigmática tragedia que afecta principalmente a hembras adultas y a sus crías.
“Este es uno de los casos.
Creemos que hemos perdido 20 en casi dos meses, lo cual es muy triste.
Es un incidente que aún no hemos esclarecido”, lamenta el jefe de operaciones de las tierras comunitarias de Olgulului, Patrick Papatiti, mientras enseña a EFE los restos del cuerpo.
El Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS, en inglés) ha informado en las últimas semanas de que las pruebas de laboratorio que ha realizado a los cadáveres muestran indicios de envenenamiento por un pesticida con componentes de cianuro usados en cultivos de la zona.
EFE tuvo acceso a las imágenes tomadas por el KWS de uno de los estómagos de los elefantes, en las que se pueden ver restos de tomates, que son plantados por las comunidades locales.
Sin embargo, los propios agricultores rechazan esta explicación y niegan los envenenamientos, al argumentar que otros animales salvajes, su ganado y ellos mismos consumen estos frutos, sin que hasta ahora se hayan registrado otras muertes similares.
“Esto ha sido refutado por un organismo gubernamental que controla las plagas y todos los químicos que se usan para rociar verduras” cuyos expertos fueron a Amboseli, asegura Papatiti.
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