#OPINIÓN La reconstrucción que Venezuela merece #22Ago
Dos meses han transcurrido desde la tragedia que sacudió a nuestro país. Han sido dos largos meses de luto, de tristeza y un incansable trabajo por parte de la sociedad civil para ayudar a las víctimas y darle una mano a los supervivientes. Las pérdidas humanas son inconmensurables. Es imposible reparar el daño ocasionado por la pérdida de un ser querido. Lamentablemente, no hay política pública que pueda compararse al abrazo de un hermano, de una madre, de un hijo. Sin embargo, es labor del Estado brindar apoyo a cada superviviente para que pueda recomenzar su vida, y garantizar que, en caso de un nuevo desastre natural, se puedan minimizar los daños.
La reconstrucción de La Guaira , así como de todas las demás zonas afectadas, debe enfocarse desde la dignidad y el respeto. El tiempo apremia, porque cada día que una familia pasa en un refugio, en un parque, plaza o la calle es una nueva tragedia. El Estado debe movilizar sus esfuerzos en subsanar esto, bajo la premisa del trabajo bien hecho. Es clave que cada edificación nueva cuente con los estudios, las condiciones y calidad para generar bienestar y espacios humanizados seguros.
Todos sabemos que un terremoto, una tormenta y otras demostraciones de poder por parte de la naturaleza son incontrolables, y en muchas ocasiones, impredecibles. El humano ha afrontado estos episodios desde que habita el planeta. Incluso, solo este año, varios terremotos han causado daños en otros países de distintas regiones del mundo. No podemos evitarlos. Lo que sí podemos evitar es que la población desconozca qué hacer en estos casos y por sobre todo, qué las construcciones no cuenten con las precauciones necesarias que eviten daños y catástrofes mayores. Hay que planificar, hay que asumir esta tarea.
El deber del Estado es garantizar una reconstrucción integral. Se pueden hacer las cosas bien si se toma la tarea con responsabilidad. El deslave del 99′, las lluvias e inundaciones del 2010 y el pasado terremoto nos dejaron una enseñanza. Y no podemos seguir haciendo oídos sordos. Cada vez que se hace caso omiso, son las personas más vulnerables quienes más pagan.
Todo lo expuesto con anterioridad puede realizarse si contamos con instituciones que trabajen por y para los venezolanos. Instituciones que cuenten con los recursos (humanos y presupuestarios) y la voluntad de hacer lo mejor para nuestro pueblo. Instituciones sólidas e independientes que respeten la Constitución Nacional . Y eso, a su vez, sólo puede cumplirse tras un proceso de profunda reinstitucionalización nacional. Por tanto, seguiremos trabajando para que este proceso ocurra. Este es el camino para enmendar los daños ocasionados por el terremoto, al igual que reconstruir al resto del país (salarios, sistema de salud, educativo, servicios).
Venezuela tiene un potencial enorme. Todos sabemos de nuestros ricos recursos naturales, de la grandeza histórica de esta tierra, y por si cabían dudas, la respuesta de la sociedad civil ante el terremoto también dejó clara la grandeza de nuestra gente. Tenemos las bases para ser una nación próspera para todos los venezolanos.
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