‘La otra madre’ es una de las decepciones del año: terror insípido y sin mucho que ofrecer
La otra madre bien podría ser un remake de la icónica Coraline de Henry Selick .
De hecho, ambas cintas comparten la misma idea de una familia que termina convirtiéndote en objeto de horrores.
Pero mientras el clásico del stop motion logra profundizar en el tema con habilidad y volverlo impredecible, la versión de Rob Savage falla.
Y lo hace, porque esta adaptación de Incidents Around the House de Josh Malerman carece de profundidad y habilidad para indagar en el miedo.
Pero más complicado todavía, pierde demasiado tiempo en clichés, giros con poca imaginación y una pobre puesta en escena.
Más complejo todavía.
La otra madre carece de la densidad de una historia en que se ponen a prueba (y más de una vez) todos los conceptos habituales sobre la maternidad.
En realidad, varios de los puntos más interesantes de la película son justamente cuando se hace menos acartonada y experimenta.
Por lo que la historia de una niña que sabe que hay una presencia sobrenatural acechando a su alrededor se hace un vehículo para analizar el miedo y la desolación.
Pero el guion de Nathan Elston se vuelve progresivamente más plano al intentar aterrorizar con su colección de sobresaltos y jumpscares.
Eso mientras la verdadera densidad de la historia queda relegada a un segundo plano.
La otra madre está más interesada en analizar la idea de lo terrorífico a través de lo obvio.
Bela (Arabella Olivia Clark) está enfrentándose sola a una manifestación paranormal violenta que, además, se quiere hacer pasar por su madre.
Pero en lugar de indagar en esta niña, testigo de un mundo que se desdibuja en los límites de la realidad, la cinta se vuelve más corriente.
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