El uso y descarte «humano»: Urgencia de sanar vínculos en una sociedad extremadamente utilitaria
Supongo que lo has pensado.
Hoy día se ha perdido la conexión genuina más pareciera que el utilizar y desechar (lo material o a las personas) es la conducta que generalmente observamos a nuestro alrededor.
Con frecuencia vemos cómo se escoge a quien se tiene cerca no necesariamente por lo que es como ser humano, sino por sus posesiones, su fama o su estatus, sin que importen realmente sus valores, lo que aporta, lo que suma, su decencia, si es leal, si realmente le importas o si te va a acompañar de manera incondicional.
Otro tema que me genera una profunda inquietud y me tiene reflexionando profundamente es que pareciera que ya no importa sumar ni entender que hay espacio para todos; lo que prevalece, insisto, es el aspecto puramente material y utilitario.
Ante esto, no puedo evitar hacerme varias preguntas de forma rumiante: Al final del camino, y desde el punto de vista emocional y sociológico, ¿esta gente se sentirá verdaderamente satisfecha? ¿Experimentaran la plenitud, el amor y la paz? ¿Cultivar los afectos sinceros les ocupa o les importa realmente? ¿Saben lo que esto significa? ¿El interés superficial es un mal propio de la sociedad actual o siempre ha existido? ¿Acaso las nuevas formas de comunicación han cambiado nuestros valores más esenciales? Y peor aún: ¿esta dinámica está afectando a nuestros aliados de trabajo, a las relaciones personales e incluso a los lazos familiares? Les confieso que hacerme estas preguntas me llena de una inquietud amarga, pero también me impulsa a buscar respuestas claras para proteger mi sanidad emocional y espiritual.
Más aquellos que piensan o se sienten como yo deben hacer lo mismo.
Vivimos en una época donde resulta fácil dejarse arrastrar por la corriente de la apariencia.
Sin embargo, cuando uno se esfuerza a diario por ser mejor persona, por evolucionar espiritualmente y por cuidar la salud integral, entiende que el bienestar físico y mental no puede florecer en medio de relaciones vacías o transaccionales.
Para comprender lo que nos está pasando como cultura, es indispensable acudir al diagnóstico que la sociología y la psicología clínica hacen de este fenómeno conductual, conocido como la mercantilización de los vínculos y el hiperindividualismo utilitarista.
Los especialistas han demostrado de manera contundente que quienes operan bajo la lógica de usar y desechar a los demás jamás alcanzan una plenitud real al final de la vida.
El cerebro humano está diseñado biológicamente para requerir conexiones profundas, empáticas y recíprocas; sin ellas, el organismo experimenta una soledad crónica que deteriora la salud.
El célebre sociólogo polaco Zygmunt Bauman acuñó el concepto de «amor líquido» para explicar la fragilidad de los lazos humanos en la posmodernidad.
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