Ni la noche hace retroceder a quienes tienen a sus familiares sepultados por las ruinas en las Opppe de playa Los Cocos
A las 2:00 de la mañana, cuando las máquinas de instituciones públicas que remueven los escombros en los edificios de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (conocidos popularmente como las Opppe) tienen ya varias horas de receso, apenas empieza el trabajo de los familiares y amigos de Jonaikel.
El 24 de junio a las 6:04 pm, el niño -como lo recogen las cámaras de seguridad que lo muestran bajando la escalera- ya estaba fuera de su casa.
Una edificación cayó sobre la cancha donde niños y adolescentes jugaban.
No se supo más de ellos.
Tampoco, de Jonaikel.
Pero su padre no se da por vencido.
En la madrugada de este domingo 6 de septiembre, continuó sacando escombros con palas.
Amigos y voluntarios lo acompañaron con taladros y otras herramientas.
Las horas avanzan y hay que aprovecharlas, porque con la luz del día regresará la maquinaria.
Sentadas sobre un pedazo de concreto, África Montilla y Kimberly Iriarte están atentas a las emergencias que puedan presentarse.
Cualquiera se puede resbalar y caer, doblarse el tobillo, partirse la cabeza, lesionarse un ojo o herirse las manos.
África es enfermera voluntaria, y su ronda concluye al amanecer.
Kimberly está allí por solidaridad y porque su esposo está ayudando al papá de Jonaikel.
El polvillo de los edificios destazados flota entre ambas.
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