Funcionarios de la Fed consideran necesario subir tasas si la inflación no cede
Varios funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) creen que el organismo podría tener que elevar nuevamente su tasa de interés de referencia en los próximos meses si la inflación no muestra una desaceleración más clara, según las actas de la reunión del 28 y 29 de julio, divulgadas este miércoles.
Las actas no precisan cuántos de los 19 funcionarios respaldaron la posibilidad de nuevas alzas, aunque sí reflejan preocupación por una inflación “altamente incierta” y con riesgos “sesgados al alza”. En la reunión, el Comité Federal de Mercado Abierto votó 9 a 3 para mantener la tasa clave sin cambios, alrededor de 3,6%.
Desde entonces, la inflación ha dado señales mixtas: algunos indicadores se han enfriado, pero el repunte de los precios de la gasolina —impulsado por la reanudación de hostilidades en Oriente Medio— ha añadido presión. En Wall Street, los inversionistas esperan que la Fed mantenga su postura en septiembre y evalúe un posible aumento en diciembre, aunque esa expectativa podría variar.
Los funcionarios discutieron el impacto de la guerra con Irán, los aranceles y la fuerte inversión en infraestructura de inteligencia artificial, factores que estarían impulsando los precios de bienes y servicios. Incluso excluyendo energía y rubros afectados por aranceles, la inflación subyacente seguía elevada, según el documento.
El índice de precios al consumidor (IPC) mostró que la inflación subyacente anual cayó a 2,5% en julio, pero la Fed presta mayor atención al índice de precios de gastos de consumo personal (PCE), que se espera haya aumentado 3,3% interanual en julio. La cifra se publicará el 26 de agosto.
El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, inquietó a los mercados al ofrecer poca guía sobre los próximos pasos del organismo en su conferencia del 29 de julio. Warsh dijo que limitará la llamada “orientación futura” para no restringir las opciones de política si cambian las condiciones económicas. Su falta de compromiso explícito ante una inflación persistente elevó la incertidumbre y presionó al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro.
El rendimiento del bono a 10 años superó el 4,7%, su nivel más alto en más de un año, mientras que el de 30 años alcanzó máximos no vistos desde 2007. Las tasas hipotecarias siguieron la misma tendencia, encareciendo el financiamiento para compradores de vivienda.
Ante el aumento del costo de endeudamiento, el Departamento del Tesoro anunció el miércoles que recomprará más bonos de mayor plazo, lo que ayudó a moderar los rendimientos. La medida refleja la preocupación del gobierno por el impacto que las tasas altas podrían tener sobre la economía, especialmente en un momento en que las empresas tecnológicas incrementan su deuda para financiar infraestructura de IA.
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