De cómo Berardi mira al mundo
Enfocado en las transformaciones del trabajo, la tecnología y las psicopatologías contemporáneas en el capitalismo «avanzado», este filósofo italiano aparece en mi horizonte doméstico no por casualidad: un amigo argentino me habla de su obra y de su vida como revolucionario.
El pertenece a un mundo indie de ejercer el periodismo y la crónica sobre temas que reman a contracorriente del status quo.
Me recomienda leer a Franco Berardi, «Bifo», que es su nombre de pila desde las revueltas del 68 en Europa.
Sus hitos Teóricos y Políticos son: 1976: Fundador de Radio Alice (emblema de los medios libres e independientes). Movimiento Social: Referente del movimiento Autonomía Italiana (Autonomia Operaia). Aportes: Conceptualización del cognitariado y análisis de la relación entre mente, lenguaje y economía digital. La fábrica de la infelicidad (2003) El sabio, el mercader, el guerrero (2007) Generación Post-Alfa (2010) Félix (2013) Después del futuro (2014).
La naturaleza de la crisis El diagnóstico de Franco «Bifo» Berardi sobre el presente no es una convocatoria a la acción ni una advertencia sobre el futuro; es su original constatación de una fase terminal de las corrientes movedizas del mundo actual, de sus bajos y altos relieves.
Mientras las narrativas y experiencias políticas convencionales solo rodean el caótico panorama geopolítico actual bajo las categorías del siglo XX —el resurgimiento del fascismo, la confrontación ideológica o el expansionismo imperialista—, el pensamiento de Berardi señala una ruptura ontológica: la crisis contemporánea no es de orden político, sino psicosocial y biológico. La diferencia fundamental entre el fascismo histórico y la ultraderecha contemporánea reside en su demografía y su vector de energía.
El fascismo del siglo pasado operó como una fuerza de expansión impulsada por una juventud hiperactiva y una fe ciega en el progreso técnico-industrial.
La demencia suicida En contraste, las tensiones del presente están dominadas por el declive y la contracción.
El repliegue identitario, el supremacismo y la violencia geopolítica no expresan la vitalidad de un proyecto en ascenso, sino la reacción defensiva y neurótica de una población envejecida que habita el Norte global.
No se trata ya de una locura expansiva, sino de una forma de demencia suicida que busca asegurar privilegios dentro de una fortaleza asediada por el colapso ecológico y la presión migratoria.
La juventud anciana Esta descomposición afecta de manera singular a las generaciones jóvenes.
La crisis demográfica mundial y el desinterés por la reproducción humana no son meros fenómenos estadísticos, sino síntomas de un agotamiento existencial.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en ultimasnoticias.com.ve — el contenido pertenece a Últimas Noticias.