La vida sobre las ruinas en La Guaira
En La Guaira poco ha cambiado.
Desde los terremotos del 24 de junio, de 7.2 y 7,5 de magnitud, la diferencia más palpable es la cantidad de máquinas en las zonas más críticas de la tragedia y un incipiente movimiento ciudadano que comienza a observarse, en especial, en las zonas más distantes de aquellas donde la naturaleza cobró, según el gobierno, 6.509 víctimas.
Las imágenes siguen siendo dramáticas.
Edificios destruídos, algunos aún en pie pero con un riesgo palpable de ceder en cualquier momento.
Playa Grande, en la parroquia Urimare, municipo Vargas, está situada al oeste del estado, muy cerca del mar y de importantes vías de acceso al litoral.
Fotos Carolina González La majestuosidad de sus construcciones dio paso a una destrucción casi absoluta.
Hoy son pocos los edificios que se mantienen en pie, aunque con enormes daños en su infraestructura.
Los alrededores del hotel Marriot, también afectado severamente, parecen un campo de guerra.
Están así desde el primer momento y hoy, a dos meses de los terremotos, la diferencia es que cerca de algunos de ellos máquinas de distinto tipo inician un proceso de demolición.
Se conoció que en algunos de estos edificios se realizaba una limpieza superficial, con retroexcavadoras y jumbos, para posteriormente avanzar con máquinas más pesadas.
De edificios como Residencias Oasis Beach, Coral Beach, Costa Brava, Cambural, Belo Horizonte o La Llovizna poco queda.
En algunos de estos terrenos solo se ven montañas de escombros.
En otros, maquinarias listas para iniciar los procesos conducentes a la demolición.
El Hotel Marriot aún está en pie.
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