José Gregorio "El Gato" Briceño: No ruegues justicia-los sapos y los hechos no condenan
Se imaginarán que la búsqueda de supervivencia en ese mundo de la política sucia como la ha venido practicando esta mafia podrida que heredó del Castrochavismo una forma de asaltar el poder y gobernar, maltratando a ultranza al pueblo, es igual de asquerosa y descarada que toda su detestable práctica durante casi 3 décadas.
Asombra y da vergüenza ver a estos apestosos especímenes arrastrarse a los niveles en los que lo han hecho hasta ahora, rogando justicia, pero parece que nos queda más por ver antes de que salga este triunvirato desleal a su cochina revolución y a quienes fueron oficialmente los jefes de la patota malandra que nos oprime, quienes hoy están en el olvido por cierto; estos 3 traidores y su séquito que hoy justifican el entreguismo y jalabolismo a su nuevo adorado y antes odiado amo, a niveles supremos.
Existe un viejo refrán popular que nos recuerda que lo mejor que pudo hacer Dios fue poner un día detrás de otro, el tiempo premia o castiga según haya sido tu conducta.
El pasado martes, la justicia estadounidense denegó rotundamente la inmunidad a Nicolás Maduro, dejando al descubierto un dato revelador: el propio gobierno venezolano jamás la solicitó para él.
Mientras la defensa de Maduro intentaba desestimar los cargos por narcotráfico alegando prerrogativas diplomáticas, la Fiscalía en Nueva York reveló que Caracas únicamente gestionó dicha protección para Delcy Rodríguez, dejando al dictador absolutamente desamparado ante los tribunales norteamericanos.
Han transcurrido nueve meses desde aquel tres de enero y los venezolanos finalmente presenciamos la verdad al desnudo, respaldada minuciosamente por el sistema judicial de los Estados Unidos.
Ha quedado en evidencia la consumación de una traición orquestada desde las entrañas del régimen: a Maduro lo entregaron Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello.
Solo así se explica el giro radical y servil de este trío a favor de los intereses norteamericanos.
Por el momento, esa misma entrega les ha servido de salvoconducto temporal para no ser extraditados, no obstante, el martillo de la justicia sigue levantado, como lo demuestra la recompensa de 25 millones de dólares que se mantiene intacta por la captura de Diosdado Cabello.
Esta puñalada por la espalda no es un hecho aislado, sino la confirmación del pragmatismo criminal con el que opera la cúpula del chavismo.
Cuando el barco se hunde, las ratas no solo son las primeras en saltar, sino que sacrifican al capitán para salvar su propio pellejo.
Al negociar inmunidades selectivas con Washington, la camarilla gobernante no solo vendió a Maduro, le demostró a la nación y a sus propias bases que el tan cacareado “antiimperialismo” jamás fue una doctrina, sino una fachada retórica para amparar el saqueo.
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