Nacer, crecer y robar
Los seres vivos, tanto animales como vegetales, nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos.
Los vegetales esparcen sus semillas de distintos modos, los animales somos ovíparos.
Algunos animales son rumiantes, otros carnívoros, los humanos somos omnívoros.
Los carnívoros matan a los herbívoros para alimentarse.
Y los omnívoros, como el latinajo lo indica, comemos de todo.
En resumen: los hombres nacen, crecen, se reproducen y mueren.
Algunos roban antes de morir; o sea, nacen, crecen, se reproducen, roban y mueren.
Pueden robar antes o después de reproducirse, pero, lamentablemente, no mueren antes de robar, que sería lo ideal.
Aunque en algunas familias eso de robar se vuelve como genético, y pareciera que hay quien sigue robando después de muerto por medio de sus sucesores.
Es de familia...
La cosa llega al punto de que, en algunas sociedades, eso de robar es normal para algunos sectores.
De los más bajos salen los ladrones, rateros y atracadores, a veces llevados por la necesidad (que tampoco justifica la delincuencia) y de los sectores más altos surgen lo que llaman “ladrones de cuello blanco”, que son los más peligrosos.
Los ladrones, rateros y atracadores son unos “niños de pecho” comparados con los de “cuello blanco” y el daño que causan es más puntual: se limita a una familia o a un miembro de ella que es despojada o despojado violenta o furtivamente de sus pertenencias.
En los casos más graves, puede haber pérdida de vidas entre los involucrados, sean víctimas o perpetradores.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.el-carabobeno.com — el contenido pertenece a El Carabobeño.