El tráfico ilícito de cobre en la ruta Trinidad-Venezuela prospera pese a los riesgos y patrullajes marítimos
El mercado negro de cobre florece entre Trinidad y Tobago y Venezuela y las organizaciones criminales prosperan tras la prohibición de exportación de este metal impuesta por Puerto España para frenar el robo y el vandalismo de infraestructura crítica, reseñó EFE .
Los comerciantes de chatarra afirman que el veto, en vigor hasta julio de 2027, les dificulta la supervivencia ya que ha contribuido a una fuerte caída en los precios del cobre de aproximadamente casi 6.000 dólares por tonelada a tan solo 2.650 dólares.
Toby Jordan, miembro ejecutivo de la Asociación de Comerciantes de Chatarra de Trinidad y Tobago, quien lleva en el sector 15 años, estima que cientos de personas en zonas como Claxton Bay dependen directa o indirectamente de la recolección de chatarra. «Es realmente el trabajo de la gente pobre.
Las personas que no encuentran trabajo por tener antecedentes penales o que no tienen otra opción se unen a este oficio», dijo a EFE.
Los comerciantes que no pueden exportar ahora su cobre deben almacenarlo hasta que se levanten las restricciones o aceptar precios considerablemente más bajos de los compradores locales.
Esta presión está impulsando el comercio ilegal.
Para algunos operadores, el desplome de los precios ha generado un incentivo para recurrir al mercado negro, ya que los compradores en Venezuela están dispuestos a pagar más por el metal.
Una ruta de contrabando peligrosa Fuentes familiarizadas con el contrabando del cobre explicaron a EFE que las embarcaciones zarpan de la playa de Erin a la medianoche con vigías monitoreando los movimientos de la Guardia Costera de Trinidad y Tobago, intentando identificar los intervalos entre los turnos de patrulla.
Esta ruta forma parte de un comercio regional más amplio que involucra, además de a Trinidad y Venezuela, a la vecina isla de Granada, donde operaciones legítimas de chatarra y metal robado a veces transitan por las mismas redes.
Los peligros de este comercio se hicieron evidentes el pasado 26 de julio, cuando una embarcación que transportaba cobre de Erin a Venezuela volcó frente a la costa suroeste de Trinidad, un incidente que se saldó con la muerte de un venezolano y la desaparición de otro.
El capitán trinitense, residente de Erin y secuestrado por venezolanos el año pasado, sobrevivió al naufragio, pero posteriormente fue arrestado por la Policía de Trinidad y Tobago y ahora se encuentra encarcelado.
El ministro trinitense de Seguridad Nacional, Roger Alexander, declaró a EFE que los contrabandistas y traficantes que operan a lo largo del corredor Trinidad-Venezuela serán perseguidos y procesados.
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