El miedo que acompaña a la revolución de la IA: ¿estamos preparados para lo que viene?
La inteligencia artificial (IA) avanza a gran velocidad, pero la percepción pública sobre sus efectos está lejos de ser inequívocamente positiva. Encuestas realizadas en decenas de países muestran que el entusiasmo por las posibilidades de esta tecnología convive con una preocupación creciente por sus consecuencias económicas y sociales.
El AI Monitor 2026 de Ipsos , elaborado en 32 países, describe precisamente esa tensión. El entusiasmo y el nerviosismo ante la inteligencia artificial se encuentran actualmente casi al mismo nivel a escala mundial y, en muchos casos, son las mismas personas las que experimentan ambas emociones.
La encuesta también muestra que la percepción de la IA varía considerablemente según la región. Asia y América Latina son, en promedio, más proclives a considerar que la inteligencia artificial ofrece más beneficios que inconvenientes y a sentirse entusiasmadas por los productos y servicios que utilizan IA. Europa y Norteamérica, en cambio, presentan una mayor tendencia a sentirse nerviosas ante la tecnología .
La expansión de la inteligencia artificial no es una expectativa lejana para buena parte de la población mundial. Según Ipsos, 54% de los encuestados en los 32 países estudiados afirma que los productos y servicios que utilizan IA ya han cambiado sus vidas durante los últimos tres a cinco años .
La expectativa hacia el futuro es todavía mayor: 66% cree que la inteligencia artificial tendrá un impacto mayor en su vida cotidiana durante los próximos tres a cinco años .
La tecnología también está teniendo efectos en el ámbito laboral. 62% de los trabajadores encuestados por Ipsos afirma que la IA les ha ahorrado tiempo durante los últimos 12 meses .
La percepción es particularmente elevada entre las generaciones más jóvenes: 68% de los trabajadores de la Generación Z y 65% de los millennials dicen que la IA les ha permitido ahorrar tiempo, frente al 57% de la Generación X y el 46% de los baby boomers.
Es decir, el avance de la IA no está siendo percibido únicamente como una amenaza. Para una parte importante de los trabajadores, ya representa una herramienta que facilita determinadas tareas.
El AI Index 2026 de Stanford HAI encuentra una paradoja similar. A escala mundial, la proporción de personas que considera que los productos y servicios de inteligencia artificial ofrecen más beneficios que inconvenientes aumentó del 55% en 2024 al 59% en 2025 .
52% dijo que los productos y servicios de IA le generan nerviosismo , un aumento de dos puntos porcentuales respecto al año anterior.
Los datos muestran, por tanto, que una mayor valoración de los beneficios de la IA no necesariamente elimina la preocupación.
La región también vuelve a marcar diferencias. Stanford señala que varios países del sudeste asiático se encuentran entre los más optimistas respecto a la tecnología.
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