La paradoja del gobierno venezolano detectada por Human Rights Watch en visita a Caracas
Para le directora de la División de las Américas de Human Rights Watch, Juanita Goebertus, « hoy coexisten dentro del gobierno venezolano, por un lado, personas que han estado directamente vinculadas a hechos de violaciones graves a los derechos humanos a lo largo de estos últimos años en Venezuela y personas que han tomado decisiones que, insisto, han contribuido a reducir la represión « Hace 18 años, el entonces director de Human Rights Watch salió de Venezuela formalmente expulsado por el gobierno venezolano.
En Miraflores aún estaba Hugo Chávez y el trabajo de la organización internacional pisó algunos cayos.
Casi dos décadas después, más de tres lustros de señalamientos contra HRW, y un cambio forzoso de gobierno en Caracas, una delegación de esta organización entró al país formalmente, se reunió con diversos sectores y hasta se sentó en la misma mesa con quien lidera el poder Ejecutivo.
La delegación encabezada por el subdirector ejecutivo de HRW, Federico Borrello, sostuvo encuentros también con el fiscal general Larry Devoe, el diputado Jorge Arreaza (integrante de la delegación oficialista para la mesa de acuerdos), los miembros de la AN 2015 que dialogan con el chavismo, con familiares de presos políticos, embajadas en el país y organizaciones de la sociedad civil.
Una agenda de cinco días que no terminó en expulsión.
En conversación con Tal Cual , Juanita Goebertus, directora de la División de las Américas de HRW, sostiene lo que esa organización divulgó en un comunicado: la represión en Venezuela está menos afilada, hay «una pausa», pero no por desmontaje del aparato represor sino por decisiones de sus autoridades, de manera que no es irreversible.
A su juicio, «hoy coexisten dentro del gobierno venezolano, por un lado, personas que han estado directamente vinculadas a hechos de violaciones graves a los derechos humanos a lo largo de estos últimos años en Venezuela y personas que han tomado decisiones que, insisto, han contribuido a reducir la represión «.
Pero no es suficiente.
Por eso en la reunión con Delcy Rodríguez sacaron la cartilla, pues las deudas en materia de derechos humanos son muchas., empezando por los presos políticos.
El cierre del Rodeo I Human Rights Watch visitó el campamento de familiares que permanecen en vigilia a las afueras de la cárcel del Rodeo I.
Allí pudieron conversar con ellos a propósito de las situaciones que ya previamente han venido documentando: malos tratos, tortura, falta de acceso suficiente a alimentación, falta de acceso a atención médica básica. «Si bien el Helicoide fue efectivamente un centro de tortura en los últimos años, venía teniendo unas condiciones que, en comparación con Rodeo I, eran mejores.
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