A cinco años de la vaguada en Tovar, la promesa de viviendas dignas sigue bajo los escombros
Cortesía A más de cinco años de la tragedia que enlutó y devastó al municipio Tovar del estado Mérida el 23 de agosto de 2021, varias familias damnificadas continúan esperando una respuesta oficial. lapatilla.com Entre promesas incumplidas y un laberinto burocrático entre los distintos niveles de gobierno, los sobrevivientes claman por el derecho a una vivienda digna que mitigue los estragos de una pérdida total de la que aún no logran levantarse, desde aquella noche cuando las aguas arrasaron con todo a su paso.
La vaguada que azotó esta tierra andina no solo arrasó con infraestructura y bienes materiales, sino que fracturó familias enteras, dejando heridas profundas que el tiempo, lejos de sanar, ha convertido en cicatrices de frustración debido al abandono del chavismo.
Aunque ciertamente adjudicaron algunas viviendas meses después, a la fecha no han logrado cumplir con la promesa de beneficiar con un techo digno a la totalidad de los afectados por la tragedia.
Elvia del Valle Miranda, enfermera jubilada con 35 años de trayectoria al servicio del Hospital II San José de Tovar, es una de las voces que encarna esta pena colectiva, que sigue abierta a pesar del transcurrir de los años.
La señora Miranda resume el sentimiento de los afectados con una profunda indignación “Pienso que están como jugando con el sentimiento ajeno, están jugando con los sentimientos de nosotros que lo perdimos todo, no nos quedó nada.
Si yo tuviera una jubilación digna, no estuviera en esto.
De verdad que no estuviera en esto, porque ya estoy como un poquito del más allá de estar diciendo que la vivienda, la vivienda.
Yo me hubiese comprado una vivienda, pero no, la jubilación no llegó como para uno comprarse una vivienda, no llegó ni para un mercado”.
A sus espaldas, la memoria de aquella madrugada sigue viva de la forma más dolorosa.
En el sector Monseñor Moreno, donde se registraron las primeras víctimas mortales, la tragedia golpeó con dureza a su núcleo familiar.
Allí perdieron la vida su madre, cuya partida dejó un vacío irreparable, con el dolor añadido de que hoy estaría por cumplir 81 años, y su cuñado.
La casa que con tanto sacrificio habían construido de la mano de sus hijos, quedó reducida a escombros, al igual que los hogares de otros parientes y vecinos del tradicional Callejón de los Criollos, un espacio habitado por hermanos, sobrinos, nietos y familiares que hoy se encuentra completamente desolado.
Oficios perdidos y presupuestos invisibles El calvario de los sobrevivientes no terminó con el cese de las lluvias; por el contrario, dio inicio a una desgastante batalla contra lo que califican burocracia, desidia y falta de transparencia.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lapatilla.com — el contenido pertenece a La Patilla.