Recuperar pozos inactivos antes de perforar: la estrategia propuesta en la UCV para reactivar la producción petrolera
Las reservas de hidrocarburos depositadas en el subsuelo venezolano no garantizan por sí solas la reactivación económica del país si no se transforman en capacidad real de producción.
Esta premisa fue el eje central de la exposición del ingeniero de petróleo y docente universitario Alí Vivas Vivas durante el encuentro con otros profesionales del área en el panel «El Acuerdo Petrolero Venezuela-USA: Una evaluación académica institucional», un espacio de análisis profundo organizado por Pensar Venezuela, la Cátedra «La Universidad con Venezuela» y la Escuela de Ingeniería de Petróleo en la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Durante su intervención, el especialista enfatizó la imperiosa necesidad de reevaluar las metas del sector energético desde una visión técnica realista, diferenciando los volúmenes teóricos de las posibilidades inmediatas de explotación comercial.
“Existen 330 millones de barriles oficiales de la reserva en el subsuelo.
Pero, como les decía, como ingenieros de petróleo nosotros sabemos que cuando salimos del petróleo de superficie, el valor de ese petróleo, de los barriles de petróleo allá abajo, es cero.
No tiene ninguna forma de comercializarlo”, sostuvo Vivas Vivas para ilustrar la urgencia de readecuar los planes operativos.
En el desglose de las alianzas operativas recientes, el vocero analizó el alcance de los acuerdos alcanzados con firmas internacionales como la empresa Naber (North America Blue Energy Farmers), los cuales abarcan un total de 17 campos distribuidos entre la Franja del Orinoco y la cuenca de Falcón Sur.
Según detalló, aunque estas iniciativas proyectan inversiones por 65.000 millones de dólares y metas de comercialización de un millón y medio de barriles diarios, la infraestructura operativa actual representa el principal cuello de botella.
A juicio del experto, la prioridad estratégica del país debe concentrarse en la adecuación de pozos e instalaciones de procesamiento antes de emprender nuevos proyectos de perforación masiva.
Diagnóstico de la infraestructura y propuesta de intervención por etapas Frente al deterioro acumulado de las instalaciones petroleras, Vivas Vivas propuso ejecutar intervenciones escalonadas que permitan optimizar los recursos financieros disponibles.
“En los actuales momentos, nosotros tenemos alrededor de 15.000, 18.000 pozos, porque 15.000 pozos que están dañados”, señaló el académico, al tiempo que explicó la clasificación técnica contemplada en el reglamento del Ministerio de Agroecología.
De acuerdo con su planteamiento, la reactivación de los pozos de categoría 2 y 3 resulta considerablemente más económica que la perforación de nuevos pozos, lo que permitiría generar un flujo de caja sostenible para financiar progresivamente las adecuaciones de mayor complejidad.
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