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Ahora que conmemoramos un año más de la afamada Carta de Jamaica, rubricada por Simón Bolívar en Kingston el 6 de septiembre de 1815, es oportuno recordar la figura de Francisco Cuevas Cancino (1921-2008), conocedor del ideario del Hombre de las dificultades.
La llamada Carta de Jamaica es una pieza muy controversial dentro del corpus documental del pensamiento bolivariano.
Una discusión sobre el paradero de la Carta de Jamaica la acompañaría desde el principio, vinculada a la compleja circunstancia en que fue escrita: en una hora aciaga para un mantuano que estaba en completa crisis material y espiritual y que buscaba apoyo para la reconquista del proyecto republicano.
La redacción en español de la Carta de Jamaica, su traducción al inglés y la desaparición casi dos siglos de la auténtica, suscitaría una interesante discusión sobre las diferentes transcripciones y la fidelidad de la misiva en cuestión.
El asunto de fondo era que el documento original en castellano dictado por el Libertador a su amanuense Pedro Briceño Méndez estuvo extraviada.
Las que durante mucho tiempo se manejaron como las versiones definitivas serían tanto la publicación impresa en inglés, aparecida en Jamaica para 1818, como la datada 15 años más tarde, siendo compilada por Francisco Javier Yánez y Cristóbal Mendoza.
Tan extensa fue la polémica que, en 1972, cuando la Presidencia de la República de Venezuela publicó la Carta de Jamaica en la edición de los Escritos del Libertador, aseveraba en sus páginas iniciales que “no se conoce ni el original manuscrito español del documento, ni copia alguna manuscrita entre la fecha de la carta y del impreso más antiguo de 1833”.
No obstante, Vicente Lecuna, valiéndose de su juicio de autoridad, aseguraría que la expuesta por Yánez y Mendoza era la verdadera “en su puro estilo bolivariano”.
Aquí es que entra en escena el historiador y diplomático Cuevas Cancino con su obra «La Carta de Jamaica redescubierta», bajo el sello del Colegio de México, de 1975.
Sobre la afirmación de que es el escrito de 1833 definitivamente la Carta de Jamaica, Cuevas Cancino sería contundente: “La versión de Yánez-Mendoza grita, psicológica y estilísticamente, que no es un texto bolivariano.
Todo el documento está materialmente empedrado de expresiones infelices, de párrafos oscuros y arrítmicos; de preciosismos impropios del estilo del Libertador; del uso de verbos en pretérito, imposibles en un caudillo que luchaba a brazo partido por alcanzar la independencia.
Aparecen asimismo algunos juicios políticos, cuya moderación los señala como impropios en el Bolívar de 1815.
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