El escenario que nadie quiere ver en la reestructuración de la deuda
Venezuela necesita recuperar el acceso al financiamiento internacional y atender las deudas legítimas que estén debidamente sustentadas.
El desafío consiste en hacerlo sin comprometer los recursos indispensables para reconstruir la economía, restablecer los servicios públicos y garantizar la inversión en los sectores productivos y el gasto social.
Una reestructuración puede aliviar obligaciones vencidas, pero también puede trasladar al futuro compromisos que el país no esté en condiciones de cumplir.
El riesgo de un acuerdo prematuro El escenario más preocupante sería alcanzar un acuerdo antes de que la recuperación económica se consolide o pueda proyectarse con fundamento en escenarios realistas.
Un canje podría sustentarse en estimaciones poco objetivas sobre las necesidades de financiamiento, tanto cubiertas como previstas, para mantener el crecimiento de los sectores productivos.
Si esas proyecciones sobrestiman el margen fiscal disponible, podrían reducir los recursos destinados al gasto social.
Además, podría provocar un nuevo impago a mediano plazo si se sustenta en: • Proyecciones muy optimistas sobre los ingresos petroleros; • Reclamaciones sobreestimadas, no conciliadas o carentes de respaldo documental y auditoría; • contratos cuyas condiciones se desconocen; o • consecuencias fiscales que no hayan sido evaluadas con criterios razonables y sobre una base institucional creíble.
La sostenibilidad depende de los recursos efectivamente disponibles y de las instituciones capaces de supervisar su uso.
El costo de comprometer divisas en medio del deterioro económico En 1999, según publicaciones del Banco Mundial, el servicio total de la deuda externa equivalía al 21,3 % de las exportaciones y alcanzó el 69 % en 2016.
Estas cifras obligan a preguntarse qué importaciones, inversiones y servicios se sacrificaron para mantener esos pagos.1 Ese costo se vio en hospitales sin insumos y despensas vacías.
En junio de 2018, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos documentó el colapso sanitario y la escasez crítica de alimentos, y señaló la corrupción asociada al acceso preferencial a divisas entre las causas de la crisis.2 Las divisas petroleras no se convierten automáticamente en bienestar.
Importa quién decide su destino y qué controles impiden su desvío cuando ya pesan compromisos sobre ellas.
Recursos esenciales que se deben preservar Si se priorizan los pagos a los acreedores y el cumplimiento del calendario de deuda, las necesidades sociales podrían quedar nuevamente relegadas, como ya ha ocurrido en el pasado.
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