“Quedamos a la deriva”: damnificados de El Junquito enfrentan lluvias bajo carpas y con temor a derrumbes
Caracas. El agua volvió a entrar bajo las carpas y el terreno cedió una vez más. A casi dos meses del evento sísmico que destruyó sus hogares, las familias del sector Fuerza y Razón en el kilómetro 4 de la parroquia El Junquito, ubicada en el oeste de Caracas, duermen con el miedo suspendido entre la lluvia, el frío y el constante temor a nuevos derrumbes, mientras las autoridades incumplen sus promesas de inspección técnica en la zona.
Las precipitaciones de la noche del lunes 17 de agosto ocasionaron el deslizamiento de un terreno cercano, lo que desató nuevamente el pánico entre quienes permanecen allí desde el desastre del 24 de junio pasado.
Darcy Fuentes vive en la zona desde hace cinco años. Tras el doblete sísmico, de magnitudes 7.2 y 7.5, que afectó las viviendas del sector, duerme bajo un toldo improvisado junto con su familia, su esposo de 53 años y su hija de 17 años.
”Cuando hicieron la primera visita al edificio no se sabía la magnitud de las grietas. Ahora sí se sabe porque todo se moja, todo se inunda y parte del cerro se ha venido abajo. Las casas están agrietadas, las paredes están movidas y no se puede estar allá adentro”, relató Fuentes a Crónica Uno .
La parroquia El Junquito no fue la única afectada. Las fuertes precipitaciones registradas durante esa misma noche también ocasionaron el colapso parcial de una vivienda en la parroquia Antímano, además de la caída de un árbol en El Paraíso e inundación en el sector de Catia.
Lo ocurrido se suma al panorama general de la ciudad, donde las persistentes lluvias e inundaciones, un fenómeno frecuente por la falta de drenajes adecuados, amenazan constantemente a cientos de familias que duermen bajo el asfalto o en refugios provisionales.
Casi dos meses después del doble sismo de junio, considerado por expertos como el evento natural de mayor impacto en el país en dos siglos, que ha dejado hasta la fecha más de 6400 fallecidos y miles de familias damnificadas, los afectados continúan a la intemperie temiendo que el terreno siga cediendo con los próximos aguaceros.
Mariela Piña, vocera principal de la comunidad, denunció a Crónica Uno que hasta el momento ninguna institución del Estado ha realizado una inspección formal del suelo, de la edificación ni del talud, el terreno inclinado o pared del cerro que bordea la estructura, que muestra signos de socavamiento, o pérdida de sustentación por la erosión del agua.
La noche del lunes, comisiones del cuerpo de bomberos acudieron al sector. Una vez en el sitio hicieron una revisión preliminar después de las denuncias realizadas por los vecinos a través de las redes sociales.
Piña reveló que los funcionarios acordaron regresar en máximo 24 horas para continuar la revisión y ponerle etiqueta al edificio, un procedimiento oficial para evaluar el nivel de habitabilidad y riesgo de una infraestructura. Sin embargo, el equipo de Crónica Uno confirmó que las autoridades no volvieron en el plazo prometido.
“Aquí vivimos 130 familias y tenemos 178 niños, niñas y adolescentes. De esos niños algunos tienen discapacidad motora o una condición. Las lluvias no han golpeado bastante.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en cronica.uno — el contenido pertenece a Crónica Uno.