César Pérez Vivas: La escuela cubana
A propósito del centenario de Fidel Castro El pasado jueves 13 de agosto, los herederos ideológicos y políticos de Fidel Castro nos recordaron y, además, celebraron, los cien años del nacimiento del dictador cubano.
El balance histórico de la existencia de este personaje es francamente deplorable.
Su legado es de muerte, pobreza y destrucción.
No otra cosa ha sido la revolución cubana y su espejo, la llamada revolución “bolivariana”.
Los venezolanos debemos tener muy presente, en esta hora, la escuela autoritaria y criminal creada por este personaje.
La dictadura instaurada por Castro desarrolló, hasta niveles y sectores insospechados, una cultura del control, el espionaje y la represión de las personas como pocas dictaduras lo hicieron en la América Latina del siglo XX.
El protocolo de la llamada “franquicia cubana” no solo sirvió para instalar un sistema político opresivo en la vecina isla caribeña.
También fue aplicado con lujo de detalles y ampliado mediante nuevas tecnologías en nuestra Venezuela, al tiempo que inspiró procesos similares en Nicaragua y Bolivia.
Países vecinos, como Ecuador y Colombia, también han recibido parte de esa escuela.
Por fortuna, sus sociedades reaccionaron a tiempo e impidieron que el libreto se aplicara de manera completa.
Quienes hemos estado vinculados a la política durante los últimos 50 años conocemos cómo trabajó la escuela cubana en Venezuela.
Conocemos las legiones de jóvenes que fueron llevados a Cuba para procesos de adoctrinamiento.
Esa escuela formó a quienes hoy usurpan el poder en nuestro país.
Por eso, nuestro maestro Arístides Calvani se empeñó con esmero en formar una escuela humanista, cristiana y democrática que hiciera frente a la escuela cubana en nuestras universidades y comunidades.
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