Navy Pillay, una de las figuras más destacadas en la defensa de la justicia internacional
La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, sonríe antes de la apertura del 20.º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos en la sede europea de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, el 18 de junio de 2012 (reeditada el 9 de octubre de 2026).
La jurista sudafricana Navi Pillay, defensora de los derechos humanos y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026 por “sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional”. (Noruega, Suiza, Ginebra) EFE/EPA/SALVATORE DI NOLFI La jueza sudafricana Navanethem “Navi” Pillay, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026 “por su labor en favor de la paz y el derecho internacional”, es una de las figuras más destacadas en la defensa de los derechos humanos y la justicia internacional.
Exalta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos (2008-2014), Pillay fue jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), donde presidió el primer fallo internacional que determinó que se había cometido un genocidio; y dirigió, hasta noviembre de 2025,la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados.
Navi Pillay nació el 23 de septiembre de 1941 en Durban (Sudáfrica), en el seno de una familia originaria de Sri Lanka.
Ss licenció en Derecho por la Universidad de Natal en 1967 y fue la primera mujer negra en abrir un bufete de abogados en esta provincia sudafricana.
Desde allí defendió a numerosos presos políticos detenidos sin juicio, muchos de ellos activistas contra el apartheid.
En 1982 se doctoró en Derecho por Harvard, con especialización en derechos humanos y derecho internacional, y en 1992 cofundó el grupo internacional de derechos de las mujeres ‘Equality Now’, una organización con sede en Nueva York que lucha por los derechos de las mujeres y niñas a través de reformas legales, incidencia política y colaboración con organizaciones locales.
En 1995 fue nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica, siendo una de las primeras mujeres no blancas en ocupar ese cargo.
Entre 1995 y 2003 ejerció como jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), donde presidió el primer fallo internacional que determinó que se había cometido un genocidio de acuerdo a los criterios establecidos en la Convención de Genocidio de 1948.
Además, ese fallo determinó que la violación puede constituir un acto de genocidio, reformulando así el derecho internacional humanitario y promoviendo la justicia para los sobrevivientes de la violencia sexual en los conflictos.
En 1999 fue elegida por unanimidad para ocupar la presidencia del Tribunal.
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