‘El final de Oak Street’ (★★★★☆) es espeluznante y divertida, pero excesivamente caótica
El final de Oak Street es varias cosas a la vez .
Por un lado, una película de ciencia ficción disparatada en la que David Robert Mitchell pone toda la carne en el asador para divertir.
Por el otro, es una especie de homenaje involuntario al estilo Steven Spielberg de hacer aventura y acción.
A saber: grandes efectos especiales, dosis de terror y un drama familiar que se mueve por la historia para unir todo lo anterior.
Por lo que la premisa sorprende y entretiene.
Pero termina por ser tan desordenada como para que no llegue a ser otra cosa que una combinación de elementos que no llega a ningún lado.
Y no lo hace, porque el director es incapaz de apostar fuerte a su propia audacia.
Eso, a pesar de que la premisa es tan interesante como para sorprender.
Un día cualquiera, la vida de la disfuncional, corriente y entrañable familia Platt da un giro radical cuando un misterioso evento cósmico la hace volar por los aires.
Por lo que la arranca de toda su calle de la realidad tal y como la conocemos, para a continuación transportarla a un lugar brutal.
Uno además, dominado por criaturas prehistóricas y dinosaurios.
De modo que esta familia caótica deberá unir fuerzas para sobrevivir.
Con una historia semejante, el guion (que también escribe el director) podría haber hecho maravillas para ser disparatado, divertido y dramático.
Todo a la vez.
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