Felo Jiménez: El pacto petrolero necesita elecciones, no aplausos
Donald Trump lo anunció hace pocos días como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial.” La frase tiene su marca personal, pero detrás del énfasis hay una realidad que Venezuela no puede ignorar.
Estados Unidos acaba de asegurar acceso estratégico al petróleo venezolano.
El acuerdo abarca 17 campos estratégicos con reservas probadas de 65.000 millones de barriles, una inversión superior a 100.000 millones de dólares, más de 209.000 millones en tributos para el Estado venezolano y una vigencia de 25 años.
Washington obtiene el control de una porción significativa de las reservas venezolanas.
Es todo un hecho consumado.
Hay que analizarlo como tal.
Sin el triunfalismo de quienes lo celebran como victoria y sin el ataque de quienes lo califican de entrega sin conocer los términos en su totalidad.
Lo primero que hay que entender es la lógica detrás de este acuerdo.
Ningún país actúa por generosidad desmedida en sus relaciones internacionales, y el gobierno norteamericano no será la excepción.
La administración Trump identificó en el petróleo venezolano un interés estratégico y económico importante y no esperó a que Venezuela resolviera su crisis política para asegurarlo.
El acuerdo petrolero no es consecuencia del proceso político venezolano.
Es en resumen una de sus condiciones de fondo.
Washington aseguró primero lo que le interesa para el bienestar de su población.
El proceso político que viene después no es independiente de ese acuerdo.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lapatilla.com — el contenido pertenece a La Patilla.