#OPINIÓN Bienvenido al mundo Christopher Andrés #17Sep
«Y… nació en aquel atardecer. Al escuchar su llanto, se me conmovió la vida entera. Soy madre, soy abuela y un milagro de Dios me ha convertido en bisabuela» (Natty)
El regalo más dulce no siempre llega cuando la juventud empieza, sino cuando la vida se llena de esa luz dorada que solo dan los años.
Se dice que el amor no se divide, sino que se multiplica; hoy sé con absoluta certeza que el corazón de una mujer es un misterio capaz de expandirse hasta el infinito para guardar a toda una estirpe.
Tuve una sola hija . Que fue, en su momento, todo mi universo. De su vientre floreció un jardín completo: cuatro nietos, dos hembras y dos varones, que llenaron mis días de Alegría, de risas, de juegos y de abrazos apretados.
Pero hay lazos invisibles que dibujan complicidades únicas. Hilos rojos que sostienen el alma.
Christopher Enmanuel, mi nieto mayor, de 25 años, siempre ha llevado consigo una mitad de mi corazón. En la mirada pícara de ojos encantadores de mi muchacho, vi crecer los años; en su andar, vi la promesa de la continuidad, y en su amor y comprensión, encontré uno de los refugios más puros de mi vida.
El 7 de septiembre , la vida me premió profundamente, a solo unas horas de mi cumpleaños, con un regalo tan excelso que las palabras apenas pueden rozar la superficie de mi infinita gratitud y el sentimiento que inunda mi alma. (La tarde de este día quedará marcada para siempre).
Christopher Enmanuel y su bella esposa, María José, me entregan la alegría más grande, la más pura, la que no cabe en el pecho: me convierten en bisabuela .
Un nuevo ser llega al mundo trayendo consigo la frescura de los comienzos y la herencia de nuestro afecto. Lleva por nombre Christopher Andrés, y en cada una de sus letras está escrita una historia de amor que se renueva.
Verte a ti, mi querido Christopher Enmanuel, sosteniendo a tu propio hijo junto a María José, es presenciar el milagro más perfecto de la vida: ver a quien llevé en mis brazos cargando ahora el futuro de nuestra sangre, nuestros huesos y nuestro ADN .
Ser bisabuela es recibir una caricia del cielo, un testimonio de que el amor sembrado a lo largo de los años no solo da frutos, sino que vuelve a florecer con más fuerza.
Bienvenido a este mundo, Christopher Andrés. Llegas a un hogar donde toda tu familia te esperó con el alma abierta y donde esta bisabuela, Natividad Castillo P. desbordada de dicha, ya te ama con un amor eterno, profundo y bendito.
Pasados los años, y cuando yo ya no esté, tú, mi bisnieto, hoy recién nacido, algún día leerás en El Impulso este artículo como testigo de que, aquí estuve alguna vez. Entonces, sonriendo, lo compartirás con tus hijos y los que vengan después.
Con inmensa gratitud y alegría compartimos esta felicitacion con los orgullosos abuelos, tios, primos y demás familiares:
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elimpulso.com — el contenido pertenece a El Impulso.