Separar vacunas aumenta la desigualdad y pone en riesgo la salud de la niñez; Dr. Xavier Sáez Llorens #18Sep
“El niño no obtiene ningún beneficio por permanecer más tiempo susceptible a una infección prevenible. Esto es particularmente peligroso para enfermedades como sarampión, tosferina, enfermedad neumocócica, meningitis por Hib, poliomielitis o varicela»
Uno de los grandes avances en materia de vacunas son las vacunas combinadas: significa una protección más rápida contra las enfermedades, menos inyecciones y visitas al consultorio.
Un ejemplo es la vacuna triple viral también conocida por las siglas SRP o MMR que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis o paperas.
Gracias a esta vacuna combinada, en lugar de acudir tres veces al médico, y recibir tres inyecciones, las familias logran proteger a sus hijos con menos visitas. Se garantiza una protección a tiempo y se evita el riesgo de interrumpir la inmunización.
Sin embargo, la reciente orden ejecutiva del 10 de agosto del gobierno de Estados Unidos, ha generado preocupación en la comunidad científica global, porque la disposición propone “dividir la vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubéola en tres dosis individuales para cada enfermedad”.
Otra recomendación para Estados Unidos, conforme a esta orden, significa reducir su habitual calendario de vacunas contra 18 enfermedades a 11, una decisión que podría tener serias implicaciones, incluso de orden económico, porque al no ser obligatorias, implicaría gastos adicionales para los padres que decidan proteger a sus hijos de enfermedades prevenibles con vacunas.
“ Separar vacunas puede causar menos vacunación. Una vacuna combinada permite proteger al niño contra varias enfermedades en una sola oportunidad. Si MMR se transforma en tres visitas distintas, se multiplican las oportunidades para que alguna visita no ocurra, debido a pérdida de citas, problemas de transporte, ausentismo laboral de los padres, dificultades económicas, errores administrativos y abandono de las dosis posteriores. Por tanto, separar vacunas puede aumentar una desigualdad ya existente, ya que los niños con mayores barreras sociales son precisamente los que tienen mayor probabilidad de quedar sin protección”, advirtió el Dr. Xavier Sáez-Llorens , jefe del Departamento de Investigación del Hospital del Niño Dr. José Renán Esquivel y del Servicio de Infectología Pediátrica , así como Investigador Distinguido del S istema Nacional de Investigación (SNI) de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).
“El niño no obtiene ningún beneficio por permanecer más tiempo susceptible a una infección prevenible. Esto es particularmente peligroso para enfermedades como sarampión, tosferina, enfermedad neumocócica, meningitis por Hib, poliomielitis o varicela. El concepto fundamental de un calendario de vacunación es proteger al niño cuando comienza a estar expuesto al riesgo, no cuando resulta logísticamente conveniente vacunarlo.
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