Pereira intensifica la remoción de escombros y comienza a reanudar sus actividades diarias
Personas recogen escombros este viernes en la Plaza de Bolívar de Pereira, afectada por el terremoto de magnitud 7,4, en Pereira (Colombia).
Cinco días después del terremoto que sacudió a Colombia, y con cada vez menos esperanzas de encontrar sobrevivientes entre los edificios derrumbados, Pereira intensifica la remoción de escombros para comenzar a reconstruirse tras la tragedia.
EFE/ Carlos Ortega Cuatro días después del terremoto de magnitud 7,4 que destruyó buena parte de Pereira, las calles de esta ciudad colombiana empiezan a llenarse de camiones y retroexcavadoras para retirar escombros, mientras algunos ciudadanos reanudan sus actividades diarias.
Con palas, cascos y martillos para romper paredes afectadas que deben ser demolidas, muchos habitantes de la capital del departamento colombiano de Risaralda trabajan a buen ritmo para empezar a recuperarse de los estragos que dejó el sismo.
La cifra de muertos por el terremoto que sacudió el lunes a Colombia asciende ya a 285 y la de desaparecidos se mantiene en 379, según el último informe que divulgó este viernes la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Muchos de ellos eran pobladores de Pereira.
El terremoto de magnitud 7,4 tuvo como epicentro la localidad de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, en la región del Pacífico, y deja además un total de 3.975 heridos, 102.262 personas de 45.523 familias afectadas y 12.828 viviendas destruidas.
Personas recogen escombros este viernes de una edificación destruida por el terremoto de magnitud 7,4, cerca a la Plaza de Bolívar de Pereira (Colombia).
Cinco días después del terremoto que sacudió a Colombia, y con cada vez menos esperanzas de encontrar sobrevivientes entre los edificios derrumbados, Pereira intensifica la remoción de escombros para comenzar a reconstruirse tras la tragedia.
EFE/ Carlos Ortega “Hemos sacado cositas” Luis Eduardo Ceballos vivía en una casa de tres pisos -donde funcionaba el Almacén El Piñón del barrio Mejía Robledo, en el que vendían repuestos de segunda para vehículos- que quedó completamente derrumbada.
Allí vivían nueve personas, de las cuales siete estaban en la edificación cuando tembló Colombia.
Todas lograron salir con vida, a excepción de un inquilino que, pese a los esfuerzos de sus vecinos, falleció bajo las placas de la casa.
“Toda la familia estaba ahí menos mi papá y yo (…) Todos lograron salir, gracias a Dios.
Solamente quedó un inquilino muerto”, relata el hombre.
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