La trampa tiene la dirección de siempre
La dirección está bien escrita.
Ese es el detalle incómodo de esta historia.
Usted abre la página del banco desde sus favoritos.
Reconoce el nombre y se dispone a introducir su contraseña.
Ha tomado una precaución razonable.
Pero alguien podría haber cambiado el lugar al que conduce esa dirección.
Esta semana, Google describió un episodio que ayuda a entender ese riesgo.
El 6 de octubre informó que atacantes comprometieron operadores externos responsables de las extensiones territoriales de Ghana, Sierra Leona y Samoa Americana.
Alteraron registros DNS y obtuvieron certificados HTTPS sin autorización de los titulares de varios dominios de Google y de otras organizaciones.
Para entenderlo, piense en la agenda de su teléfono.
Usted elige un nombre y el aparato llama al número asociado.
En Internet, el DNS cumple una función parecida: relaciona nombres con las direcciones necesarias para encontrar los servicios.
Quien consigue alterar esa correspondencia puede cambiar el destino sin tocar el nombre que usted reconoce.
Los certificados añaden otra pieza.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en caraotadigital.net — el contenido pertenece a Caraota Digital.