La falla de San Andrés alcanzó su mayor tensión en 1.000 años y reaviva la alarma mundial por el "Big One"
Imagen referencial falla de San Andrés Cada año se producen en el planeta más de 500.000 sismos, una cifra respaldada el monitoreo global.
Sin embargo, la atención de la comunidad científica internacional se centró recientemente en la falla de San Andrés, en Estados Unidos, donde una investigación confirmó que la acumulación de tensión tectónica alcanzó su nivel más elevado en los últimos 1.000 años.
Por Perfil Este hallazgo reactivó los temores sobre el advenimiento del “Big One”, un megaterremoto potencialmente devastador que amenaza directamente al estado de California y a casi 13 millones de habitantes expuestos.
La acumulación de energía no solo afecta a San Andrés, sino también a su vecina, la falla de San Jacinto.
La geofísica Liliane Burkhard, investigadora de la Universidad de Berna, identificó a la garganta de Cajon Pass como una verdadera “puerta sísmica”.
Este cruce clave puede actuar como un tapón o, por el contrario, permitir el paso de una ruptura que conecte ambas estructuras en un único evento de magnitud 7,5.
Los números de la actividad telúrica global y el hallazgo en la falla de San Andrés Los datos estadísticos recopilados por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) permiten dimensionar la frecuencia con la que tiembla la Tierra.
Del medio millón de eventos anuales, alrededor de 67.000 sismos superan la magnitud 3, el equivalente a 185 temblores perceptibles por día.
Mientras que apenas 15 terremotos al año alcanzan o superan la magnitud 7, considerados altamente destructivos.
En promedio, solo un sismo anual excede la magnitud 8, lo que demuestra que la inmensa mayoría de las sacudidas son imperceptibles o suceden en zonas despobladas.
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