Las cuatro reglas de oro de Japón para hacer más habitables sus ciudades
No son necesariamente los rascacielos relucientes ni las atracciones mundialmente famosas, sino la posibilidad de ir al trabajo sin necesidad de un automóvil, hacer las compras a pie, desplazarse por una estación de tren en silla de ruedas o empujar un cochecito de bebé de forma segura por la acera.
En el Índice Global de Habitabilidad 2026 de la Economist Intelligence Unit, Osaka ocupó el séptimo lugar y Tokio subió tres posiciones hasta el décimo puesto, convirtiendo a Japón en el único país asiático con dos ciudades entre las 10 primeras.
Este ascenso refleja las puntuaciones perfectas obtenidas en estabilidad, atención sanitaria y educación, además de una infraestructura sólida.
Pero los residentes afirman que la verdadera diferencia radica en las decisiones de diseño intencionales y accesibles que hacen que la vida cotidiana funcione sin contratiempos.
"Japón está construido para que funcione para todos", dice Josh Grisdale, usuario de silla de ruedas motorizada, director de Accessible Japany y residente de Tokio desde hace 18 años.
"Las mismas rampas, ascensores y espacios que utilizo como usuario de silla de ruedas ayudan también a un padre o madre con un cochecito, a una persona mayor o a alguien que llega del aeropuerto cargando una maleta", agrega.
Para el arquitecto Francis Aguillard, que ha estudiado el diseño urbano japonés, los detalles más simples de la vida diaria suelen ser los que generan un mayor impacto. "La habitabilidad muchas veces se reduce a disminuir las fricciones de la vida cotidiana", afirma.
"¿Puede una persona llegar al trabajo, a la escuela, al supermercado, a un parque, al médico y visitar a sus amigos sin tener que organizar todo su día en torno al automóvil?", continúa.
Para muchos residentes japoneses, la respuesta es que sí. Conversamos con ellos y con expertos en planificación urbana para entender cómo el país diseña ciudades que funcionan bien y cuáles son las normas que las hacen tan fáciles de vivir.
Gran parte de la vida cotidiana en Japón transcurre en los shotengai , es decir, calles comerciales cubiertas repletas de negocios independientes cuyos propietarios a menudo viven sobre sus propios locales.
"Una verdulería, una cafetería tradicional, una clínica, una tienda de todo por 100 yenes (US$0,63) y opciones para cenar se encuentran a lo largo de unas pocas cuadras planas y cubiertas", dice Grisdale.
Hacer las compras de alimentos era una tarea que el estadounidense Patrick Lydon detestaba cuando vivía en su país. Después de mudarse a un barrio moderno de Osaka, él y su esposa cambiaron sus autos por bicicletas, al tiempo que su casa más pequeña con refrigerador diminuto hicieron que tuvieran que hacer las compras con mayor frecuencia.
"De alguna manera, la experiencia es realmente agradable", dice Lydon, autor de The Possible City , una serie de ensayos ilustrados que examina la vida en Japón y Corea.
"Ir al supermercado puede transformarse en una experiencia social cotidiana que te conecta con un vecindario. Todos, desde los niños hasta las personas mayores, recorren esa calle a pie todos los días", explica.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elnacional.com — el contenido pertenece a El Nacional.