Panamá: Agua y vivienda, necesidades en el epicentro del terremoto
El terremoto que sacudió a Panamá el viernes y cuyo epicentro se localizó en las zonas centrales de Mariato, Tonosí y Pedasí deja viviendas destruidas, carreteras dañadas y familias sin refugio.
De acuerdo con reportes de medios informativos locales y reseñado por Prensa Latina, en esos territorios emergen como necesidades prioritarias el acceso al agua potable, los alimentos y la asistencia habitacional.
Testimonios de los alcaldes de esos tres distritos, recogidos por el diario La Prensa, precisan que el movimiento telúrico de magnitud 7.5 afectó infraestructuras, servicios básicos y actividades productivas, en tanto las autoridades locales intentan determinar el alcance de los daños y esperan el apoyo del Gobierno central.
En el sur de Veraguas, algunas familias abandonaron sus hogares y buscaron refugio en zonas elevadas, mientras en Tonosí los derrumbes afectaron viviendas, comercios y vehículos.
En Pedasí, residentes pasaron la noche en parques, centros deportivos y otros espacios abiertos ante el temor a nuevas réplicas.
Las primeras horas de la emergencia estuvieron marcadas por dificultades para desplazarse, interrupciones de servicios esenciales y problemas de comunicación con comunidades apartadas, circunstancias que obstaculizan las evaluaciones y la distribución de ayuda.
El alcalde de Mariato, Ángel Batista, describió una situación compleja, con tramos carreteros colapsados, puentes desnivelados y derrumbes en zonas montañosas, además de afectaciones a viviendas, comercios y establecimientos vinculados al turismo.
Estimaciones preliminares del funcionario indican que alrededor de mil 500 personas resultaron afectadas, principalmente en las comunidades de Llano Catival, Quebro, Arenas y El Cacao, aunque todavía faltaba inspeccionar otras localidades.
Entre las principales demandas mencionó carpas, colchonetas, estufas, gas, ropa, medicamentos y materiales de construcción, pues numerosas familias perdieron sus viviendas y pertenencias.
En Tonosí, provincia de Los Santos, el alcalde Aníbal Domínguez estimó inicialmente que unas 100 viviendas estaban destruidas o presentaban daños severos, aunque advirtió que la cifra podría aumentar cuando concluyeran las inspecciones.
A los daños en las viviendas y las infraestructuras se suma la preocupación por la actividad agrícola, uno de los pilares económicos de la zona.
El funcionario destacó que las necesidades inmediatas incluyen agua, alimentos, pañales y leche para los bebés, además de recursos para reparar viviendas y restablecer las vías de comunicación.
En Pedasí, también en la provincia de Los Santos, el alcalde Miguel Batista opinó que el temor a las réplicas llevó a numerosos residentes a pasar la noche en parques y centros deportivos.
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