Tuvo la regla a los 6 años y los médicos no tenían ni idea de por qué
A los seis años, Gabby tuvo su primera menstruación y le empezó a crecer vello corporal.
Su madre, alarmada por lo que le estaba sucediendo a su primogénita, la llevó al médico.
“Los miembros del equipo de pediatría tuvieron que investigar porque nunca habían oído hablar de un caso como este”, cuenta Gabby al Servicio Mundial de la BBC.
“Tuvieron que contactar con otros hospitales del Reino Unido para encontrar más información sobre cómo tratar mis síntomas”.
Gabby, que ahora tiene 26 años, fue diagnosticada con pubertad precoz central (PPC), que se produce cuando un niño comienza la pubertad antes de los ocho años en las niñas o antes de los nueve en los niños.
Las estimaciones sobre cuántas personas padecen esta afección varían significativamente entre países.
Las niñas tienen más probabilidades de verse afectadas: a nivel mundial, el número de casos nuevos cada año oscila entre 0,2 y 26 por cada 10.000 niñas y entre 0,02 y 0,9 por cada 10.000 niños.
Y quienes experimentan una pubertad precoz no solo sufren los efectos inmediatos, sino que también se enfrentan a un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares más adelante en la vida.
Gabby era tan pequeña cuando empezó la pubertad que no tiene muchos recuerdos. Pero los momentos que sí recuerda fueron dolorosos y perturbadores.
“Tengo recuerdos de mí misma en posición fetal en el suelo, sufriendo muchísimo dolor”, dice.
Tras casi un año de pruebas y derivaciones a especialistas, y después de que una resonancia magnética de su cerebro no revelara lesiones evidentes que pudieran haberla desencadenado, a Gabby se le diagnosticó pubertad precoz central y comenzó a tomar bloqueadores hormonales, conocidos como agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH).
“Me sentía como una extraña porque me estaban haciendo todas esas pruebas y me ponían inyecciones cada tres semanas para frenar mis hormonas”, dice.
Las inyecciones regulares de GnRH detienen el avance de la pubertad, permitiendo que el niño crezca a un ritmo normal para su edad. La medicación se interrumpe generalmente entre los 11 y los 12 años, y la pubertad se reanuda con normalidad.
Aunque los medicamentos fueron efectivos para frenar el desarrollo de Gabby, ella ya había pasado un año experimentando los cambios corporales propios de la pubertad.
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