¿Base militar de EE. UU, en el estado Apure?
La posibilidad de una base militar estadounidense en Venezuela dejó de ser una hipótesis cuando Donald Trump se negó a descartarla hace un par de semanas en los jardines de la Casa Blanca tras la insistencia de la periodista Sarah Roderick-Fitch, del medio, The Center Square, respondiendo que su gobierno está “evaluando hacer muchas cosas”.
No anunció un proyecto, una ubicación ni un acuerdo formal, por tanto, no existe hoy una decisión pública de construir una base, pero el solo surgimiento de esa opción obliga a discutir, con seriedad , cuál sería el interés nacional de Venezuela y qué territorio reúne las condiciones estratégicas para una cooperación de defensa: el estado Apure aparece inevitablemente en el centro de ese debate.
Apure representa una inmensa frontera terrestre con Colombia, un espacio de sabanas, ríos, trochas, pistas clandestinas y corredores que conectan el territorio venezolano con dinámicas de violencia transnacional, su complejidad geográfica hace particularmente difícil la vigilancia efectiva desde Caracas o desde centros militares desconectados de la realidad local, quien observa el mapa con responsabilidad entiende que controlar Apure significa proteger uno de los accesos más sensibles a la integridad territorial de Venezuela.
Un estado que sin dudas es hoy un territorio capturado, durante años, las comunidades apureñas han advertido que la frontera se convirtió en una zona de expansión para estructuras armadas irregulares, redes de narcotráfico y economías criminales, diversas investigaciones han descrito a Apure como un corredor estratégico de tráfico de drogas hacia Centroamérica y el Caribe, con presencia de grupos guerrilleros de origen colombiano, pasos fronterizos bajo disputa y pistas clandestinas utilizadas para la salida de cargamentos de cocaína.
La tragedia no consiste únicamente en que esos grupos estén presentes, el problema mayor es que, en extensas áreas, han impuesto reglas de convivencia, controlado rutas, regulado actividades económicas y condicionado la vida de poblaciones que deberían sentirse protegidas por el Estado venezolano.
Lamentablemente en Apure, organizaciones armadas no estatales, (FARC-ELN-FBL), determina quién circula, qué se transporta, cuánto se cobra o quién puede trabajar, la soberanía, es solo un concepto ridiculizado, la realidad es profundamente dolorosa, cuanto las propias autoridades obedecen a los intereses de los grupos armados, y sobre la economía local abundan los dineros ilegales ante la acción complaciente del Estado, siendo un elemento que fortalece la dinámica de los grupos armados ilegales y de los carteles del narcotráfico, por ello, el debate no debe reducirse a una pregunta ideológica o patriotera: “¿base extranjera sí o no?”.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.analitica.com — el contenido pertenece a Analítica.