EE.UU endurece cargos contra Maduro y Flores: conspiración para torturar y narcoterrorismo
La Fiscalía de Estados Unidos endureció este jueves su acusación contra el depuesto líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, al presentar nuevos cargos por conspiración para cometer torturas y extender la imputación de narcoterrorismo a la que fuera primera dama.
La nueva imputación se suma a la que ya pesaba contra ambos en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York por conspiración para importar cocaína a EE.UU. y posesión y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos.
Maduro y Flores fueron capturados el pasado 3 de enero por fuerzas estadounidenses en Caracas y trasladados posteriormente a Nueva York, donde permanecen detenidos mientras afrontan el proceso.
Flores, acusada de narcotráfico En el escrito, la Fiscalía incluyó también a Flores en la acusación por conspirar para cometer narcoterrorismo, que hasta ahora solo recaía sobre Maduro.
Según la acusación, ambos conspiraron para distribuir y poseer, con intención de distribuir, "cinco kilogramos o más de mezclas y sustancias que contuvieran una cantidad detectable de cocaína con la intención de proporcionar algo de valor económico a personas u organizaciones relacionadas con actividades terroristas.
Entre ellas, la Fiscalía señala una supuesta cooperación con organizaciones designadas por EE.UU. como organizaciones terroristas extranjeras como las FARC, algunas de sus facciones, el Tren de Aragua o el Cartel de Sinaloa.
La legislación federal estadounidense prevé una condena mínima de 20 años de prisión para el delito de narcoterrorismo y una máxima de cadena perpetua, en caso de ser declarados culpables.
Nuevos cargos por conspiración para torturar Además, la nueva imputación de la Fiscalía de Estados Unidos recoge también un cargo por conspiración para cometer torturas.
La Fiscalía recoge nueve casos de víctimas del gobierno de Nicolás Maduro para describir la estrategia de represión y torturas que, según sostiene, empleaba para mantenerse en el poder.
Estas presuntas torturas se infligieron contra opositores, militares y otras personas detenidas, incluidos tres ciudadanos estadounidenses.
La imputación señala que la conspiración para cometer torturas se remonta al año 2006, cuando, supuestamente, comenzaron a utilizar a miembros de su equipo de protección para torturar e intimidar a aquellos que consideraban desleales o una amenaza.
Entre los relatos recogidos figuran el del familiar de una jueza presionada para impedir candidaturas opositoras, una persona interrogada por su relación con un funcionario contrario al gobierno o un militar venezolano.
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