Reconocer cuerpos por videollamada: el duelo a distancia de la migración venezolana
Voluntarios trabajan en la remoción de escombros del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 ocurrido el pasado 24 de Junio, este martes en La Guaira (Venezuela).
EFE/ Xaume Olleros Norellys Marrero dejó un ejemplar del libro Vida , de Paulo Coelho, en la mesa de noche de su hija Liz el día antes de abandonar Los Ángeles.
Viajaba de vuelta a Venezuela luego de vivir tres años con ella y esperar la respuesta de una solicitud de asilo que le fue negada.
“Te lo dejo aquí para que nunca te olvides de que, pase lo que pase, uno nunca puede perder la esperanza de vivir hasta el final”, le dijo.
Dos meses después, Norellys murió junto a su otra hija y su nuero en La Guaira, durante el doblete sísmico del 24 de junio en Venezuela.
Por Marcy Alejandra Rangel / elpais.com Pero, a diferencia de otras historias, Liz vivió la tragedia por videollamada.
Estaba a punto de ir a dar clases a la academia de baile donde trabaja desde hace 11 años cuando su mejor amigo —que también es artista y vive en Turquía— la llamó para decirle que había habido un terremoto catastrófico y que llamara a su familia.
“Aparecieron todos, excepto mi núcleo familiar.
Y ahí, cuando yo veo que todo el mundo contesta, que todo el mundo escribe y no escucho a los míos y llamo, llamo, llamo… ahí yo, automáticamente, ya sabía”, dice Liz.
La bailarina contactó desde Los Ángeles a motorizados en La Guaira para que fueran a ver el estado del edificio; también a su canosa tía Maribel, que perdió carro y casa pero se fue a participar en las labores de rescate, e incluso le mostraron las manos del cadáver de su hermana para que las reconociera.
“¿Pero para qué iba a reconocer unas manos? Quería ver el cuerpo completo de mi hermana, que apareció debajo de su esposo.
Yo creo que ellos quedaron vivos y con la fuerza que les quedaba empujaron a su hijo para que pudiera salir, porque los encontraron impulsando los brazos hacia arriba y Samuel estaba encima de ellos”, describe Liz.
A la izquierda, con gorro, Liz Marrero junto a su familia.
A la derecha, la madre de Marrero, Norellys, y su hermana, Kairol Piñero Marrero, quienes murieron en el terremoto.
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