Por qué el yogur está asociado a menor riesgo de enfermedades crónicas
En la rutina diaria, elegir un alimento tan común como el yogur podría marcar una diferencia mucho mayor de lo que se pensaba. Una serie de investigaciones internacionales revela que el consumo habitual de yogur se asocia con menor riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la obesidad y los trastornos cardiovasculares. Este hallazgo, respaldado por científicos y profesionales de la salud, posiciona al yogur como un actor relevante en la prevención de patologías que afectan a millones de personas.
Durante años, el enfoque de la prevención de enfermedades crónicas se centró en el control del peso, la presión arterial o el tabaquismo. Recientemente, la atención de la comunidad médica giró hacia un protagonista menos visible pero fundamental: la microbiota intestinal. Estos billones de microorganismos que habitan el intestino cumplen funciones clave para la inmunidad y el metabolismo.
Según el equipo de Profeni (Profesionales en Nutrición), “la relación entre la microbiota y las enfermedades crónicas es hoy uno de los campos más dinámicos de investigación en nutrición”.
Desarrollar una microbiota más diversa y saludable a través de la alimentación se plantea como una estrategia preventiva. Esto significa, en palabras simples, fortalecer el sistema digestivo y metabólico incorporando alimentos que contengan microorganismos vivos benéficos. Es decir, sumar productos fermentados como el yogur a la dieta cotidiana puede ayudar a reducir la probabilidad de enfermar.
Entre los alimentos fermentados, el yogur ocupa un lugar destacado. Su elaboración, basada en la fermentación de leche con bacterias como Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus y Streptococcus thermophilus, permite la incorporación de bacterias vivas que persisten en el tracto digestivo.
Algunos productos incluyen además cepas probióticas adicionales del tipo Lactobacillus casei o Bifidobacterium lactis, reconocidas por sus efectos positivos sobre el metabolismo.
La doctora Andrea González, integrante de PROFENI y jefa del Departamento de Alimentación del Hospital de Gastroenterología Dr. C. Bonorino Udaondo, explica: “Durante mucho tiempo hablamos de nutrientes aislados. Hoy la ciencia está avanzando hacia una mirada más integral, que contempla cómo los alimentos interactúan con la microbiota intestinal y cómo esa relación puede influir sobre la salud a largo plazo. Los alimentos fermentados están ocupando un lugar cada vez más relevante dentro de esa nueva perspectiva”.
Además de aportar calcio, proteínas y otros nutrientes esenciales, el yogur es una de las fuentes más seguras para incorporar microorganismos vivos. Al compararlo con otros fermentados, como kéfir o kombucha, se destaca por su inocuidad. “La ingesta de kombucha o kéfir se desaconseja en la infancia porque generan trazas de alcohol durante su proceso de fermentación y no existe límite seguro de ingesta en Pediatría, por pequeña que sea esa cantidad”, advierte Profeni.
La evidencia a favor del yogur se acumula en publicaciones de alto impacto.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en primicia.com.ve — el contenido pertenece a Primicia.