Sin agua por tubería desde hace 12 años y apagones de más de un día: la realidad de los caseríos de Lara
La precariedad en la prestación de los servicios públicos continúa profundizando la vulnerabilidad en las zonas rurales del estado Lara, donde las fallas eléctricas prolongadas y el desabastecimiento de agua potable se han convertido en un problema estructural crónico que paraliza la vida cotidiana de sus habitantes.
Un reciente corte de energía eléctrica de 26 horas continuas dejó incomunicados y a oscuras a los pobladores de la parroquia Manuel Morillo, en el municipio Torres. El hecho, que se registró entre la tarde del domingo y la noche del lunes, afectó directamente la dinámica económica y social de caseríos como El Empedrao.
Simón Torrealba, exjefe civil de la parroquia Manuel Morillo y residente de la zona, denunció la severidad con la que se viven estas contingencias en las parroquias foráneas del municipio.
"No es fácil lo que estamos viviendo en el pueblo de El Empedrao. Tuvimos 26 horas sin luz, desde las 6:00 de la tarde de ayer hasta pasadas las 8:00 de la noche. Esto no lo aguanta nadie", declaró el vocero.
A la inestabilidad del Sistema Eléctrico Nacional en la zona se suma la paralización total del servicio de agua potable por tubería, una deficiencia que acumula más de una década sin soluciones por parte de los organismos hidrográficos oficiales.
Según detalló Torrealba, la comunidad suma 12 años sin recibir agua por red de distribución. Ante la falta de despachos continuos mediante camiones cisterna, la población ha quedado a merced de las condiciones climáticas para abastecerse.
"Tenemos agua porque está lloviendo. Si no llueve, no tenemos agua. Son 12 años sin ver agua por la tubería por la desidia gubernamental", enfatizó el exdirigente parroquial.
El colapso de los servicios esenciales impacta de forma directa la red primaria de salud y la movilidad terrestre en el municipio Torres. Las instalaciones de la medicatura local enfrentan un desabastecimiento crítico de medicamentos e insumos básicos para la atención de primeros auxilios o emergencias.
A este escenario se le añade el avanzado deterioro de las carreteras y vías de acceso que comunican a la parroquia Manuel Morillo con la ciudad de Carora. El mal estado de la capa asfáltica dificulta el traslado a tiempo de pacientes hacia el Hospital Dr. Pastor Oropeza, así como el transporte de productos agrícolas y pecuarios que se generan en la jurisdicción.
La situación expuesta en El Empedrao refleja el patrón de abandono e inacción institucional que golpea a las comunidades rurales del estado Lara, donde el deterioro acumulado de los sistemas de servicios públicos compromete la calidad de vida y el desarrollo productivo de la región.
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