Yayoi Kusama, la obsesiva artista que convirtió los lunares en exponente de la psicodelia
La artista japonesa Yayoi Kusama asiste a una presentación para la prensa del Museo Yayoi Kusama y sus últimas obras en Tokio, Japón, el 26 de septiembre de 2017. (reeditado el 27 de agosto de 2026).
Kusama falleció en un hospital de Tokio el 14 de agosto de 2026, según un comunicado publicado en su sitio web el 27 de agosto de 2026. (Japón, Tokio) EFE/EPA/FRANCK ROBICHON SOLO PARA USO EDITORIAL El mundo del arte contemporáneo llora este jueves la muerte de la japonesa Yayoi Kusama, una de sus artistas más relevantes del último siglo, que convirtió a los lunares que la perseguían en sus alucinaciones en su marca personal y uno de los máximos exponentes de la psicodelia.
Oriunda de la montañosa región de Nagano, al noroeste de Tokio, Kusama falleció a los 97 años de edad el pasado 14 de agosto en un hospital de la capital nipona, según una publicación en su página web, que no dio más información sobre las causas del fallecimiento.
Kusama “siguió pintando hasta sus últimos días, sin dejar nunca el pincel, y continuó explorando el amor eterno y el alma inmortal”, aseguró el texto.
La reina de los ‘polka dot’ Nacida en la ciudad de Matsumoto el 22 de marzo de 1929, la artista comenzó a pintar sobre los diez años, usando como motivo la repetición obsesiva de lunares, sus ‘polka dot’, y patrones como redes y arcos, que plasmó en acuarelas, pinturas pastel y óleos.
Concebida en el seno de una familia acomodada de comerciantes, Kusama padeció alucinaciones y un trastorno obsesivo compulsivo con tendencias suicidas desde la niñez, una etapa en la confesó en múltiples ocasiones haber sufrido abusos físicos y psicológicos por parte de su madre, que destruía sus obras y la obligaba, por ejemplo, a hacer de espía contra su padre infiel.
La japonesa usó este cóctel para alimentar su arte, al que se aferró como un modo de superviviencia y terapia, y convirtió a los lunares y tonos vibrantes en exponente de la psicodelia global.
Desde temprano su estilo estuvo caracterizado por una tendencia orientada al arte pop, la ‘performance’, lo contemporáneo, abstracto y feminista con un estilo marcadamente vanguardista.
Formada en ‘Nihonga’, un estilo de pintura tradicional japonesa definido a finales del siglo XIX, en la Escuela Municipal de Artes y Artesanías de Kioto (oeste), Kusama emigró a Estados Unidos a finales de los años 50, huyendo del encorsetado formalismo del país asiático y para hacerse un nombre entre las vanguardias artísticas.
Allí comenzó a explorar sus características instalaciones inmersivas, expuso pinturas de gran formato, esculturas con espejos y luz eléctrica, y experimentó con la pintura corporal, la moda y hasta la cinematografía y los medios de comunicación.
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