La historia del asesino serial que mataba pedófilos y se convirtió en caníbal para salvarse de la pena de muerte
Alexander Valerievich Maslich nació en 1971 en Aleisk, una ciudad industrial del krai de Altái situada sobre el río Alei, en la Siberia occidental La mañana siguiente al crimen, Alexander Maslich se apostó frente a la puerta de la celda y esperó a que los guardias hicieran su ronda.
Cuando escuchó los pasos en el corredor, anunció con calma.
“Nos comimos a Dzyuba.
De verdad”.
Por infobae.com Detrás de él, sobre el suelo de la colonia penal UB-14/9 de Rubtsovsk, quedaban los restos de Alexei Dzyuba, de 23 años.
La noche anterior, Maslich lo había estrangulado con una cuerda mientras Alexei Goluzov le sujetaba las piernas.
Luego, con una navaja de afeitar, los dos hombres le extirparon el corazón y el hígado, hirvieron los órganos en una palangana improvisada y bebieron su sangre.
Era julio de 1994, y todo había sido un plan.
Cómo se formó un asesino en serie ruso Alexander Valerievich Maslich nació en 1971 en Aleisk, una ciudad industrial del krai de Altái situada sobre el río Alei, en la Siberia occidental.
Su infancia fue, en sus propias palabras, “muy dura”.
A los 12 años quedó virtualmente huérfano.
Sus padres, alcohólicos, perdieron la patria potestad y el Estado lo envió a un internado para adolescentes problemáticos.
Lo que siguió durante los seis años que Maslich pasó en ese internado quedó documentado en los registros del expediente judicial.
Era alto y delgado, pero introvertido y reservado, incapaz de defenderse.
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