Gases de las plantas eléctricas son un veneno a largo plazo
El uso de plantas eléctricas se ha convertido en una alternativa recurrente para mantener viviendas, comercios y establecimientos operativos durante las interrupciones del servicio eléctrico.
Sin embargo, su funcionamiento también puede generar riesgos para quienes las operan y para las personas que viven o trabajan cerca de estos equipos.
La toxicóloga carabobeña Isaura Moleiro y el médico Darío Saturno coinciden en que una instalación inadecuada puede favorecer la exposición a gases producto de la combustión, además de generar contaminación acústica y riesgos asociados con la manipulación del combustible y de los propios equipos.
Uno de los principales peligros señalados por los especialistas es el monóxido de carbono (CO), un gas que no tiene color ni olor y que puede acumularse cuando una planta funciona en espacios con ventilación insuficiente.
El monóxido de carbono que emanan las plantas es dañino.
Foto Armando Díaz Moleiro explicó que este compuesto tiene una elevada afinidad por la hemoglobina, lo que interfiere con el transporte de oxígeno hacia los tejidos.
La exposición puede provocar síntomas como mareos, náuseas, debilidad, confusión y dificultad respiratoria.
E n concentraciones elevadas, puede ser mortal.
Saturno advirtió que el riesgo es especialmente relevante para personas con enfermedades respiratorias previas, entre ellas asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cuyos síntomas pueden agravarse ante la inhalación de estos gases.
“Estas máquinas tienen que estar ubicadas en áreas ventiladas y que no perjudiquen el resto de las ventilaciones de las personas que se encuentran a su alrededor”, señaló el médico.
Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por VPItv (@vpitv) Embarazadas, niños y adultos mayores requieren mayor atención La exposición a contaminantes derivados de la combustión también representa una preocupación para grupos considerados más vulnerables.
Moleiro señaló que las mujeres embarazadas requieren especial atención debido a que el monóxido de carbono puede atravesar la placenta y afectar la oxigenación del feto.
En niños y adultos mayores una reducción de la oxigenación cerebral puede manifestarse mediante somnolencia, cansancio inusual o cambios en el comportamiento.
La especialista también relacionó la exposición prolongada con posibles efectos neurológicos y cognitivos.
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