No todos los árboles son buenos para la calidad del aire: estas son las especies que están empeorando la atmósfera en las ciudades, según un estudio
Una de las soluciones que se suelen implementar hoy para mejorar la calidad del aire es incrementar la presencia de espacios verdes en el entorno urbano .
Esta medida, además de proteger de las altas temperaturas y ser un aislamiento en épocas más frías, presume de ser un beneficio para el medio ambiente, pues ayuda a reducir la contaminación atmosférica y el efecto isla de las ciudades.
Durante años se ha adoptado esta idea en ciudades como Madrid, que suma grandes beneficios para los ciudadanos.
Sin embargo, un estudio publicado en la revista Science Advances revela un dilema inesperado: algunas especies de árboles de rápido crecimiento y gran resistencia liberan compuestos químicos que, al interactuar con la contaminación, empeoran significativamente la calidad del aire al generar ozono nocivo.
La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Jinan en Guangzhou (China), buscaba medir cómo las actividades humanas influyen en la polución.
No obstante, al analizar los datos de Pekín, una metrópoli con millones de sauces llorones ( Salix ) y álamos ( Populus ) , se toparon con una realidad sorprendente: “Cuando obtuvimos estos datos, al principio no lo creíamos”, confiesa Bin Yuan, coautor del estudio.
Y es que la vegetación urbana resultó ser un motor de contaminación mucho más potente de lo esperado.
La química detrás del problema El ozono troposférico (el que se encuentra a nivel del suelo) es un contaminante invisible que no se emite directamente por chimeneas o vehículos, sino que surge cuando la luz del sol hace reaccionar los óxidos de nitrógeno (NOx) —gases contaminantes de la industria y el tráfico— con los compuestos orgánicos volátiles (COV).
Aunque la mayoría de los COV provienen de actividades humanas, los árboles también los liberan de forma natural, principalmente como isopreno , un subproducto de la fotosíntesis.
Al inhalar ozono, las personas sufren inflamación de las vías respiratorias , siendo especialmente vulnerables los pacientes con asma o dolencias pulmonares crónicas.
Pero el hallazgo más sorprendente fue comprobar que, si bien la vegetación de Pekín representó solo el 10% de las emisiones de COV frente al 90% de origen humano entre mayo y julio de 2021, las plantas aportaron el 52% de la reactividad química que acaba formando ozono.
Esto es, las emisiones de los árboles eran mucho más agresivas que las humanas.
Esto ocurre porque los COV de los árboles reaccionan de manera mucho más veloz y eficiente en la atmósfera que los contaminantes humanos.
Concretamente, las especies y géneros más destacados a nivel global son: Los sauces son de las especies más comunes en la reforestación de ciudades del norte de China.
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