Es argentino y creó un emprendimiento inspirado en los alimentos que comen los astronautas de la NASA
Mateo de la Rúa tiene 32 años y creó dos empresas en un negocio que se podría definir como del nuevo mundo: utiliza la liofilización para prolongar la vida útil de frutas, verduras y snacks para mascotas .
“Siempre estuve interesado en el ambiente, en dejar un mundo mejor.
Sabía lo que representa el desperdicio de alimentos .
Entonces, conocer los beneficios de la liofilización fue el puntapié para poder unir mis ganas de emprender y de generar una solución para esto que me interpelaba”, cuenta el joven que en sus emprendimientos combinó ciencia y alimentación .
Ingeniero industrial oriundo de Mar del Plata, de la Rua arrancó su experiencia laboral en el mundo corporativo pero rápidamente comprendió que había que buscar una solución más eficiente para la conservación de alimentos .
“Sabía que con este podía alargar la vida útil de frutas y verduras hasta dos años, sin necesidad de frío o conservantes.
Entonces, empecé a investigar”, recuerda De la Rúa. ¿De qué se trata la liofilización? Es un proceso de conservación que elimina el agua de los alimentos mediante sublimación , permitiendo preservar sus características nutricionales, sabor y aroma sin necesidad de conservantes ni refrigeración .
El resultado son productos livianos, con textura crocante y de larga duración y con múltiples aplicaciones dentro de la industria alimentaria, relata el emprendedor quien asegura que la eficacia de esta tecnología está demostrada.
De hecho, la NASA incorporó alimentos liofilizados para las misiones espaciales por su bajo peso, larga conservación y capacidad para preservar gran parte de las propiedades nutricionales.
Con apenas 26 años, Mateo inició la aventura de investigar para conocer todos los secretos de la liofilización.
Pero en esta etapa apareció la primera barrera: había solo dos empresas en el país que producían con este método, pero ninguna quería aceptar sus pedidos para probar el resultado y menos aún contarle la interna de la industria.
“En un momento, después de muchas conversaciones, conseguí que una empresa de Misiones me tomara el primer pedido.
Nos entendimos bien, tanto que fui a conocerlos, me alojaron en su casa, en el pueblo de Leandro Alem , y su ayuda fue esencial para empezar Pomona Foods en 2021.
Ellos me enviaban el producto ya listo para envasar y yo lo hacía en mi hogar”, recuerda el joven que pensó que su demanda estaría centrada en el consumidor final y se sorprendió cuando los que le empezaron a tocar la puerta fueron los gastronómicos y pasteleros, y las marcas .
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