“Toda antología poética es un diario de vida”: la obra de cincuenta años en un libro que nació del mundo mágico de mi infancia
La Editorial Barnacle me acaba de publicar una Antología Personal de mi poesía que cubre una producción literaria de más de cincuenta años.
Uno siente que toda antología poética es de alguna forma un diario de vida , que reúne diversos momentos, tanto de los mundos privados como de los acontecimientos públicos que se fueron sucediendo en el país y en América Latina, desde los años setenta hasta éste presente.
Resulta interesante encontrarse con una antología, donde uno mismo eligió aquellos poemas que representan las experiencias poéticas más particulares y a la vez, ofrecer una lectura de los distintos estados poéticos que uno cultivó, asociados a la propia historia literaria del país.
En lo formal, uno ha sido producto de la gran diversidad.
Hemos participado del debate poético en los años ochenta entre los neorrománticos, neobarrocos, experimentalistas y objetivistas.
La poesía de fin de siglo expuso de manera muy beligerante una multiplicidad de tendencias que dejaron sus marcas y entrecruzamientos.
Hay que agregar las micropoéticas o las poéticas de autor, que crecieron con la digitalización.
Siento que el libro Antología Personal , transita formas y diversidades temáticas, que se fueron asociando dentro del juego personal existencial y en las improntas sociales e históricas que uno ha recorrido.
El haber vivido mi infancia en una casa renacentista, con muchas bibliotecas, cuadros, títeres, escenografías y hasta con un teatro estable para cuatro espectadores de mi madre Elba Fábregas , formaron mí espíritu poético inicial, un mundo mágico de piezas, pinturas o marionetas rodeaban la vida cotidiana.
También compartir con mis padres acontecimientos tan particulares como las amistades que ellos cultivaron con Pablo Neruda , María Elena Walsh , Violeta Parra , Enrique Molina , Hamlet Lima Quintana , Edgar Bayley , Emilio Pettoruti , Ariel Bufano , Antonio Berni u Olga Orozco , que impactaron en mi niñez, adolescencia y primera juventud.
Por ejemplo, mis padres le realizaron una función de títeres a Pablo Neruda , cuando el poeta chileno cumplía 50 años en 1954 y fue el propio Neruda quien me bautizó con vino para marcar mi destino poético , muchas historias y rituales artísticos semejantes fueron destacando siempre mi tarea literaria.
La Antología Poética la pienso entonces como un diario de vida sobre aquellas experiencias existenciales, sociales, políticas o amorosas.
Como siempre digo, uno está construido por epifanías, sueños, utopías, que se van expandiendo sin darnos cuenta.
De la misma manera pasa con las formas estéticas o con los estados poéticos de largo aliento o los poemas más condensados o más líricos.
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