Con Operation Blue Skies, Google apuesta a limpiar la contaminación de los aviones usando IA
Seguramente, alguna vez miraste al cielo en un día despejado y viste esas delgadas líneas blancas que un avión dibuja con las alas .
No, no son las supuestas (y falsas) estelas químicas ( las llamadas chemtrails ) sino estelas de condensación (o contrails ), nubes artificiales formadas cuando el vapor de agua que pasa por las turbinas del avión se condensa y congela alrededor de las partículas de hollín del escape por el aire frío y húmedo de la alta atmósfera.
Muchas de estas estelas persisten durante horas, se expanden formando nubes cirros y atrapan el calor de la Tierra, explicando cerca de un tercio de todo el impacto climático de la aviación .
Para atacar este problema de raíz, el Reino Unido y Google acaban de lanzar la Operación Cielos Azules (Operation Blue Skies), un ambicioso programa de 30 meses y un presupuesto de 5 millones de libras (unos 6,8 millones de dólares).
Se trata del primer ensayo a gran escala respaldado por un Estado que busca evitar la formación de estas estelas en un espacio aéreo concreto: el corredor de Shanwick , que cubre la mitad oriental del Atlántico Norte y concentra cerca del 5% del calentamiento global atribuido a estas estelas de vapor .
Cómo funciona el sistema para evitar las estelas de condensación El gigante tecnológico desarrolló modelos de IA que cruzan imágenes de satélite, datos de vuelos previos y pronósticos meteorológicos de la Met Office británica para predecir con exactitud dónde y cuándo se formarán las estelas persistentes .
Con estos mapas predictivos en mano, los controladores de tráfico aéreo de NATS (el proveedor británico de navegación aérea) indicarán a los pilotos pequeños cambios de altitud (de hasta 2000 pies , unos 610 metros) para esquivar esas regiones húmedas y frías.
Lo interesante es que se trata de maniobras de rutina que los controladores ya realizan para evitar turbulencias , y las tripulaciones ni siquiera sabrán en vuelo que el desvío responde a una alerta ecológica de la IA.
Además, para evitar cualquier tipo de sesgo comercial, ninguna aerolínea fue invitada a formar parte del consorcio.
El impacto positivo potencial del proyecto El beneficio potencial de este proyecto es enorme.
Al contrario de otras soluciones de descarbonización como los biocombustibles (SAF) o nuevos motores que tardarán décadas en madurar, desviar vuelos mediante IA es una intervención de bajo costo y aplicación inmediata .
Si bien sacar a un avión de su ruta óptima genera un consumo de combustible extra de aproximadamente 1% (unos 100 kilos de combustible por vuelo desviado), los científicos estiman que el beneficio ambiental de evitar la estela térmica supera con creces esa pequeña penalización.
Las reducciones de calentamiento se medirán en toneladas o decenas de toneladas por vuelo.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Economía.