El método más eficaz para el desarrollo del habla en bebés, según un reciente estudio
La primera palabra de un bebé suele ocurrir mucho antes de que empiece a hablar.
Un balbuceo en la cuna, una risa inesperada, una vocalización espontánea, y al instante, una madre o un padre responde con un sonido similar, una imitación afectuosa o ese tono elevado y melodioso que muchos adultos usan de manera instintiva.
Lo que parece un simple juego acústico es, en realidad, la base de un método eficaz para el desarrollo del habla en bebés , según un reciente estudio encabezado por la profesora Martha Pelaez de la Florida International University (FIU).
La investigación, publicada en el Journal of Applied Behavior Analysis , revela que el secreto para estimular el lenguaje infantil no se encuentra en técnicas complejas, sino en el reflejo inmediato que los adultos ofrecen a los sonidos de sus hijos.
El poder de la imitación directa Los expertos han identificado dos estrategias que los adultos adoptan de forma natural durante la interacción con bebés: repetir de inmediato los sonidos emitidos por el niño y el uso del denominado parentese ( esa voz aguda y entonada que caracteriza el habla con bebés ).
Ambas resultan útiles, aunque la primera —la imitación exacta y rápida de los sonidos del bebé— muestra el efecto más potente en el desarrollo de la vocalización y el futuro lenguaje.
Según explicó Pelaez: “Lo que puede parecer una pequeña interacción tiene importantes consecuencias para el desarrollo del lenguaje ”.
El estudio revisó décadas de datos y comprobó que los bebés a quienes sus cuidadores responden enseguida —especialmente al imitar sus sonidos— tienden a vocalizar con mayor frecuencia y a producir sonidos más similares al habla.
Respuesta inmediata, el mecanismo clave La inmediatez resulta decisiva.
Cuando un adulto responde al instante a una vocalización infantil, el bebé se muestra más atento y propenso a participar nuevamente en el intercambio.
Si la respuesta se retrasa apenas unos segundos, el efecto positivo disminuye drásticamente.
“Piénsalo como una conversación: si alguien te responde varios minutos después de que hablas, la interacción pierde conexión y espontaneidad” , afirma Pelaez en el comunicado de la Universidad de Florida.
“Con los bebés ocurre igual.
Las respuestas inmediatas les ayudan a reconocer que sus vocalizaciones tienen un impacto en el mundo”.
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