Nico Paz deslumbra en Europa como número 10 del Como, la camiseta que busca dueño en la selección argentina
Su acento es canario por haber nacido en Santa Cruz de Tenerife y por criarse en España, pero el hincha argentino no le practicó ningún test de pureza de identificación con nuestra selección; le bastó con que Nicolás Paz dijera con pleno convencimiento que quería jugar por la Argentina.
Una decisión en la que seguramente influyó la transmisión de las raíces que hizo su padre, Pablo Paz , exzaguero central e integrante del plantel de la selección argentina en el Mundial 1998.
Todo apunta a que Nico Paz, que debutó hace dos años, estuvo en el último Mundial y suma 14 encuentros con cuatro goles, tendrá una larga y significativa trayectoria en la selección.
La presunción no es solo por los destellos de calidad que fue dejando con la camiseta celeste y blanca -en la reciente serie de tres amistosos anotó contra Bolivia, Burkina Faso y Benín, además de una asistencia-, sino por su impactante actualidad en Como.
Un equipo del tercer lote del fútbol italiano que ya fue la revelación en la temporada anterior, consiguiendo la clasificación para la actual Champions League, en la que también provoca impactos, como el 4-1 de este miércoles sobre el alicaído Manchester United por la tercera fecha.
La goleada llevó la firma de su N° 10 de 22 años, autor de dos golazos y una asistencia .
Todas intervenciones decisivas para dejar encarrilada la victoria cuando al encuentro todavía le quedaba más de media hora.
Una producción de crack.
El unipersonal de Paz empezó temprano ante un rival que no contó con Lisandro Martínez, por lesión, quien en la derrota anterior contra Atlético de Madrid había alborotado el avispero de Manchester United al señalar la responsabilidad de los dirigentes por el largo tiempo que lleva el equipo sin estar a la altura de su histórico prestigio.
A los dos minutos, Paz cruzó desde el balcón del área grande un zurdazo combado que la estirada estéril de Lammens hizo más estético.
Una definición que pareció calcada de las tantas que tiene Lionel Messi, si bien por una cuestión física -Paz es 16 centímetros más alto- los movimientos de cada uno no son equiparables.
Mientras Messi resuelve en una baldosa como si estuviera en medio de una estancia, Paz necesita generarse espacios para desplegar su potencial.
Lo que comparten es la clase, la calidad, salvando el riesgo de herejía que se puede cometer al comparar a Messi con cualquier otro futbolista más terrenal.
La asociación Messi-Paz cobra más sentido por estas horas por la vacancia de la camiseta N° 10 de la selección.
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