Crimen de la adolescente de 16 años en Corrientes: qué reveló la pericia sobre “Max”, el supuesto tercer involucrado
A dos meses del asesinato de Cecilia Emilce Lazcano en Corrientes , la investigación sumó definiciones clave: el Tribunal de Apelaciones ratificó al fiscal Facundo Cabral al frente de la causa y un peritaje sobre los celulares de los dos adolescentes imputados descartó la intervención de una tercera persona, conocida como “Max”.
Durante semanas, ese nombre apareció entre los mensajes de los dos acusados por el crimen de Cecilia y abrió una de las principales incógnitas de la investigación.
Es que ambos hacían referencia en sus conversaciones a “Max”, una supuesta tercera persona que, por momentos, parecía haber tenido un rol activo en lo ocurrido.
Sin embargo, el análisis integral de los celulares terminó modificando esa hipótesis: no existía un tercer involucrado en el crimen.
“Max” habría sido un personaje imaginario creado por uno de los adolescentes y asumido como real por el otro.
El peritaje sobre los celulares y la figura de “Max” El hallazgo surgió de una de las pericias consideradas centrales para reconstruir qué ocurrió con Cecilia, la joven asesinada en Alvear.
Para esto, los investigadores analizaron los teléfonos de J.G., de 16 años, señalado como presunto autor material , y N.Y.L., de 17, acusada de haber participado en la planificación .
En los chats peritados aparecían referencias a un tal “Max”, además de mensajes vinculados con fotos y videos que debían enviarse después del ataque.
Ese contenido había alimentado la posibilidad de que existiera una tercer cómplice detrás de la escena.
Pero la búsqueda de rastros digitales no encontró evidencias que permitieran ubicar a ese supuesto tercero en el lugar del crimen ni establecer que hubiera tenido participación concreta.
La reconstrucción de los investigadores apunta ahora a otra explicación: “Max” habría surgido como una construcción imaginaria dentro de la dinámica entre los adolescentes , en un contexto que también quedó atravesado por las pericias sobre su estado psicológico.
Ese aspecto adquirió especial relevancia porque la investigación intenta determinar no sólo cómo se planificó el ataque, sino también qué papel tuvieron las condiciones emocionales y psicológicas de los imputados en la construcción de la historia alrededor del crimen.
La aparición de “Max”, según la hipótesis investigativa, no habría respondido a una persona que permaneciera oculta , sino a un personaje incorporado a los relatos y conversaciones de los adolescentes.
Mientras esa línea comenzaba a perder fuerza, otras pruebas fueron consolidando la hipótesis de un homicidio planificado .
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